El senador demócrata Mark Warner, el principal demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado, protagonizó el domingo uno de esos momentos que el relato oficial preferiría olvidar. Durante una entrevista en This Week de ABC, conducida por Jonathan Karl, Warner afirmó que Virginia exige identificación fotográfica para votar.
«En Virginia tenemos identificación de votante e identificación fotográfica», declaró Warner.
Karl lo detuvo en seco. «Eso no es correcto», respondió el presentador. «Soy votante de Virginia. No necesitas mostrar una identificación fotográfica. Hay una amplia variedad de documentos aceptables y, si no tienes ninguno, puedes firmar una declaración jurada».
La ley de Virginia es clara: los votantes pueden presentar distintos tipos de identificación aprobados por el estado, y quienes no cuenten con ninguno pueden firmar un ID Confirmation Statement y emitir un voto regular. No se exige foto.
Warner intentó recuperarse argumentando que Virginia tiene «identificación de votante de una u otra forma», antes de redirigir el debate hacia las críticas al SAVE America Act, la legislación impulsada por los republicanos que requeriría prueba documental de ciudadanía estadounidense para registrarse a votar en elecciones federales.
El senador sostuvo que esa ley equivale a «disenfranchisement» —privación del voto— y alertó sobre el caso de personas que cambiaron su apellido al casarse. También argumentó que algunos estados republicanos aceptan licencias relacionadas con armas de fuego pero rechazan identificaciones estudiantiles. La fuente consultada aclara que una mayoría de los estados que aceptan permisos de armas también permiten identificaciones estudiantiles calificadas bajo ciertas condiciones.
Warner dedicó varios minutos a atacar las políticas electorales de Trump, advirtiendo que Rusia, Irán, Corea del Norte y China siguen representando amenazas cibernéticas para las elecciones estadounidenses.
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Que el principal demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado no sepa describir la ley electoral de su propio estado no es un detalle menor: es la fotografía perfecta de cómo funciona el debate sobre el voto en Washington. Se construye el relato —«la derecha suprime el voto»— y se repite con tal convicción que nadie se molesta en revisar los hechos, ni siquiera los propios.
El SAVE America Act puede debatirse con argumentos legítimos. Pero cuando el portavoz del «no» no conoce ni la normativa que supuestamente defiende, la doble vara queda al descubierto sola. Que no te lo cuenten.



