La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, se reunió con integrantes del Departamento de Seguridad de Estados Unidos. El objetivo: revisar avances en materia de seguridad. También fortalecer la cooperación binacional y dar seguimiento a acciones conjuntas contra la delincuencia.
El encuentro terminó con un detalle llamativo. Representantes del Departamento de Seguridad de EE.UU. entregaron un reconocimiento al gobierno de Quintana Roo. Lo dijeron las dos fuentes. Fue por los resultados obtenidos y el trabajo coordinado para fortalecer la paz en la entidad.
Lezama lo celebró en redes sociales. Dijo que «la seguridad se construye en equipo». Señaló que su administración continuará impulsando la cooperación con autoridades extranjeras. Subrayó que el objetivo es proteger tanto a familias quintanarroenses como a turistas nacionales e internacionales.
Quintana Roo es una entidad con alta actividad turística. Tiene presencia constante de visitantes internacionales. Eso la convierte en un foco de atención para Washington. Y, al parecer, también en un caso de estudio positivo.
Hasta aquí los hechos. Ahora la lectura que no verás en el comunicado oficial.
Que un estado mexicano reciba reconocimiento de EE.UU. por seguridad no es un logro menor. Es, en realidad, un síntoma. Revela que la coordinación federal ha fallado tanto que los estados buscan —y encuentran— en Washington lo que la Ciudad de México no les da. El aparato estatal federal presume soberanía en el discurso. En los hechos, deja a los gobernadores negociando con el Departamento de Seguridad norteamericano para proteger a sus ciudadanos.
La doble vara del oficialismo es perfecta aquí. Cuando Trump exige cooperación en seguridad, es injerencia imperialista. Cuando Mara Lezama recibe un trofeo del mismo gobierno estadounidense, es «cooperación binacional exitosa». El relato se cayó solo. Que no te lo cuenten.



