El dólar abrió este miércoles 23 de septiembre en Colombia en $3.206,31, apenas $2,35 por debajo de la TRM del día, fijada en $3.208,66. Poco después, la cotización promedio llegó a $3.230,63.
Para las 8:20 a.m. tocó un mínimo de $3.215 y un máximo de $3.235, con 135 transacciones. Mauricio Acevedo, estratega de divisas y derivados de Corfi, detalló que el mercado continuó con su sesgo alcista.
Acevedo señaló que la fluctuación de la jornada fue de 24 pesos entre un precio mínimo de 3,193.80 y un precio máximo de 3,218, lo que dejó una TRM de $3.208,66, subiendo $16,13 respecto a la TRM del martes.
El estratega también dijo que las monedas en general amanecen perdiendo valor frente a un dólar que alcanzó su nivel más alto en dos meses, impulsado por las crecientes apuestas de que la Reserva Federal seguirá adelante con sus nuevas subidas de tipos de interés para frenar la persistente inflación. Agregó que el euro opera en 1.1410, la libra en 1.3283 y el yen en 157.81, y que el peso mexicano también amaneció devaluándose en 17.3997 frente al dólar.
Además, Acevedo señaló que los mercados norteamericanos amanecen en verde impulsados por el nuevo agente de inteligencia artificial de Meta, lo cual ha favorecido a las empresas de semiconductores y ha llevado al Nasdaq a nuevos máximos. Según dijo, los inversionistas también estarán atentos a los datos de actividad económica en Estados Unidos, que podrían ofrecer nuevas señales sobre el crecimiento económico y el rumbo de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal.
Reuters reportó que los precios del crudo operaban cerca de sus mínimos en más de dos semanas, mientras la mejora de la oferta de crudo del golfo Pérsico presionaba el mercado. A las 09:58 GMT, los futuros del Brent subían 37 centavos, o 0,37%, a US$99,62 el barril, mientras que los del West Texas Intermediate en Estados Unidos bajaban 44 centavos, o 0,49%, a US$90,08.
El telón de fondo es claro: cuando el dólar se fortalece, el costo para economías como la colombiana se siente rápido en la tasa de cambio y en la señal que reciben los mercados. Otra vez la doble vara: la liquidez global celebra al billete verde, pero el consumidor y la empresa local terminan lidiando con la factura.
Y ahí está el punto que no conviene maquillar. El peso no se mueve en el vacío; responde a un tablero internacional donde pesan la Reserva Federal, la inflación y la confianza de los inversionistas. Que no te lo cuenten: cuando el dólar sube, el margen de maniobra para hogares y empresas se achica.


