El juicio contra Lindsay Clancy abrió este lunes en Plymouth County, Massachusetts. La acusada estranguló a sus tres hijos pequeños en enero de 2023. Los niños se llamaban Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses.
El primer testigo de la fiscalía es Patrick Clancy, el ex marido. Él fue quien encontró a los niños muertos en el sótano de la casa familiar en Duxbury. Hoy vive en Nueva York con su nueva esposa. Está también en la lista de testigos de la defensa.
Patrick declarará sobre la vida en común, el estado mental de Lindsay y su versión de los hechos ese día. La defensa lo usará para reforzar el argumento de insanidad. Según el abogado Kevin Reddington, Lindsay buscó ayuda repetidamente por psicosis posparto antes de los crímenes.
La fiscalía no acepta ese relato. Presentará búsquedas de internet y otras pruebas. Su tesis: Clancy planeó metódicamente sacar a su marido de la casa para quedarse sola con los niños. Eso, dicen los fiscales, no es un brote psicótico. Es premeditación.
El ex fiscal Mark Bederow lo resumió sin rodeos: «Todo el caso gira en torno a su estado mental y si sabía lo que estaba haciendo».
Lindsay tiene 35 años. Quedó paralizada de la cintura para abajo tras intentar suicidarse después de los crímenes. Asistió al juicio en silla de ruedas.
El jurado quedó conformado por 12 mujeres y 6 hombres. Deliberarán 12; los otros seis son suplentes. Para llegar a eso, el tribunal interrogó a más de 300 candidatos. Varios salieron del juzgado llorando. Tres jurados ya seleccionados pidieron ser retirados antes de que arrancara el juicio.
El juez William Sullivan concedió una moción de Patrick Clancy: los medios no podrán reproducir la llamada al 911 ni las fotos de autopsia. Sin embargo, todo ese material sí se mostrará dentro de la sala. Los periodistas pueden informar sobre su contenido.
La defensa también intentó bloquear el testimonio de más de una docena de policías y bomberos que llegaron a la escena. Reddington argumentó que ya declararon ante el gran jurado y que repetir esos testimonios sería «irreparablemente perjudicial». El juez decidirá caso por caso, en sidebar, antes de cada nuevo testigo.
El juicio puede durar hasta dos meses. Se esperan hasta 200 testigos.
Que no te lo cuenten. Este caso no es solo un drama judicial. Es el espejo de un sistema de salud mental que, según la defensa, ignoró las señales de alarma de una mujer durante meses. Si eso es cierto, hay preguntas incómodas para las instituciones. Si no lo es, hay tres niños muertos y una madre que los mató con plena conciencia. El jurado tendrá que elegir entre esas dos versiones. No hay término medio.



