El gobernador demócrata de Wisconsin, Tony Evers, lanzó una advertencia pública sobre la candidata socialista Francesca Hong. No fue sutil. «Creo que está en una posición muy difícil», dijo Evers a reporteros locales. Agregó que Hong «ha pasado toda su campaña sin hablar de los problemas reales, sino de lo que hay en Twitter».
Evers apoya al ejecutivo del condado de Milwaukee, David Crowley. No a Hong. Y sus palabras sonaron a epitafio prematuro.
El detonante fue una publicación de noviembre de 2020. Hong escribió: «Cancelen el Día de Acción de Gracias. Debería haberse hecho en 1621». Describió la festividad como una celebración del colonialismo y «el primer evento de superspreader que mató a indígenas y mujeres». La publicación se viralizó. Hong terminó en CNN varios días seguidos defendiendo —o no defendiendo— sus propias palabras. Evers lo resumió con sarcasmo: «Ella realmente lo celebra, pero no lo celebra. ¡Vamos!».
El senador Bernie Sanders tampoco acudió al rescate. Consultado en el podcast «Pod Save America», Sanders declinó respaldarla. «La conocí hace un par de años en Wisconsin. Era muy, muy agradable. Pero no estoy familiarizado con esta carrera», dijo. Para una candidata que lidera las primarias demócratas con comodidad, la falta de apoyo del referente socialista del país es una señal difícil de ignorar.
Hong, de 37 años, es miembro de los Socialistas Democráticos de América. Su programa incluye abolir el ICE, crear supermercados estatales, imponer una moratoria de un año a los centros de datos, semana laboral de 32 horas sin reducción salarial, banco de desarrollo estatal y reducción drástica del papel de la policía y las prisiones. Los mercados de predicción la dan como favorita en la primaria.
Ahí está el problema. Ganar una primaria demócrata con ese programa es una cosa. Ganar Wisconsin en elecciones generales frente a Tom Tiffany es otra completamente distinta.
Contrafuego lo lee así: Hong no es una anomalía. Es el producto natural de un partido que lleva años premiando el radicalismo en las primarias y pagando el precio en noviembre. Un gobernador de su propio partido la descarta en voz alta. El senador socialista más famoso del país ni siquiera la menciona. Y ella sigue hablando de Twitter.
El relato se cayó solo. Cuando el aparato estatal es tu solución para cada problema —supermercados, bancos, semanas laborales, guarderías— y encima propones cancelar el Día de Acción de Gracias, no necesitas adversarios. Te basta con un micrófono.



