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El hombre de De la Espriella: quién es Alfredo Deluque y por qué podría presidir el Senado colombiano

Una amistad de casi tres décadas forjada entre facultades de Derecho y parrandas vallenatas explica el respaldo del presidente electo al senador guajiro. Deluque llega con 16 años de Congreso, una maquinaria política cuestionada y votos que incomodan al Centro Democrático.
Imagen ilustrativa
domingo 19 de julio de 2026

El nuevo Congreso de Colombia aún no arranca y ya hay una disputa caliente por la Presidencia del Senado. El favorito, según el entorno del presidente electo Abelardo de la Espriella consultado por la revista Cambio, es Alfredo Deluque, senador del Partido de la U por La Guajira.

La razón no es ideológica. Es personal. Ambos se conocieron estudiando Derecho y, según periodistas y dirigentes políticos de La Guajira consultados por la misma revista, la relación se forjó «entre estudios, política y parrandas vallenatas». Casi tres décadas de vínculo que hoy pesa en el Capitolio.

Ese capital de lealtad se hizo visible durante la campaña presidencial: cuando la mayoría del Partido de la U se inclinaba por Paloma Valencia, del Centro Democrático, Deluque respaldó a De la Espriella desde el principio. En el entorno del presidente electo le atribuyen parte de los más de 126.000 votos que obtuvo en segunda vuelta.

Deluque nació en Bogotá y creció en Riohacha. Su ascenso político tiene raíces familiares: su padre, Hernando Deluque, fue gobernador de La Guajira entre 1992 y 1994. Pero esa herencia no es limpia. El Consejo de Estado anuló esa gobernación por fraude electoral y la Corte Suprema condenó al padre por irregularidades en contratación pública, según la fuente.

Con los años, el senador construyó estructura propia. La maquinaria que hoy encabeza, llamada Nueva Fuerza Guajira, mantuvo el control de la Gobernación con la elección de su primo Jairo Alfonso Aguilar Deluque. El grupo anterior, Nueva Guajira, también había llevado al poder a Nemesio Roys, cuya elección fue anulada por el Consejo de Estado por doble militancia.

Deluque también afrontó cuestionamientos por su presunta cercanía con contratistas del ICBF investigados por irregularidades en La Guajira. El congresista ha rechazado esas acusaciones desde su curul.

Los números legislativos son sólidos: cuatro periodos consecutivos en el Congreso, más de 150 proyectos como autor o coautor, presidencia de la Cámara en 2015-2016 y un crecimiento electoral de 24.453 votos en 2010 a más de 113.000 en su elección más reciente. Un análisis de la firma Orza lo ubicó como el congresista que más proyectos de autoría propia logró aprobar.

La red también conecta con Carlos Suárez, figura del círculo de De la Espriella. La firma Estrategia y Poder, de la que Suárez es socio fundador, recibió 83,3 millones de pesos de la campaña de Deluque por publicidad y asesoría política.

El Centro Democrático ya levantó la voz: sus votos a favor de reformas del gobierno Petro y de la ley de Paz Total son la munición de quienes se oponen a su candidatura.

Que no te lo cuenten. Lo que está en juego en esta disputa es el control del primer eslabón del nuevo Congreso. De la Espriella llega al poder con una coalición heterogénea y necesita anclar lealtades desde el día uno. Deluque es la pieza que cierra ese cálculo. El problema es que la maquinaria que lo sostiene tiene un historial judicial que la burocracia suele llamar «antecedentes» y el ciudadano corriente llama como es: política de clanes. Si el nuevo gobierno quiere diferenciarse del relato que derrotó, tendrá que demostrar que la lealtad personal no es moneda de cambio para los cargos del Estado.

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