El Instituto de Moda del Met anunció que su próxima gran exposición, prevista para mayo de 2027, llevará el nombre «John Galliano: Horizons». Será la muestra que inspire la Met Gala de ese año. El Met la describe como un recorrido por «los extraordinarios logros creativos» del diseñador. También, explícitamente, por «la conducta derogatoria que alteró fundamentalmente su carrera».
Galliano tiene 65 años. Se graduó de la Central Saint Martins en 1984. Pasó por Givenchy, dirigió Christian Dior y luego Maison Margiela. El Met afirma tener la mayor colección de objetos relacionados con él. Dice que es «uno de los diseñadores más inventivos e influyentes de las últimas cuatro décadas».
Pero la historia no se cuenta sola. En 2010 y 2011, Galliano protagonizó incidentes con comentarios antisemitas, racistas y anti-asiáticos. Un tribunal de París lo condenó por insultos sobre raza, religión, etnia u origen. Christian Dior lo despidió. Su propia firma lo echó también.
El Met no lo esconde. Lo pone en el centro. La exposición, según el comunicado institucional, «aborda directamente la ruptura causada por su conducta». Incluirá su tratamiento por adicción a sustancias y «el reconocimiento público de sus actos años más tarde».
El regreso no es improvisado. En mayo pasado, Galliano tuvo una reunión a puerta cerrada en el propio Met. Estuvieron Anna Wintour, el curador Andrew Bolton y líderes judíos de Nueva York. Según The New York Times, estos últimos parecieron dar su visto bueno. Semanas antes, en marzo, la marca española Zara había anunciado una colaboración creativa de dos años con el diseñador.
El Instituto de Moda del Met solo ha homenajeado en vida a dos diseñadores antes: Yves Saint Laurent en 1983 y Rei Kawakubo en 2017. Galliano sería el tercero.
El Met dice que no busca «un relato convencional de caída en desgracia y redención». Quiere analizar cómo «la memoria, los valores culturales y las circunstancias históricas reconfiguran la recepción de la obra de un diseñador». Palabras grandes para una decisión muy concreta.
Que no te lo cuenten. Lo que el Met está haciendo es fijar el precio de la redención en el mundo de la moda. Ese precio lo negocian cuatro personas en una sala cerrada. No hay criterio público. No hay proceso transparente. Hay una reunión, un visto bueno y un comunicado.
El contraste con otras «cancelaciones» que el mismo establishment cultural ha mantenido en pie durante años resulta difícil de ignorar. La doble vara existe. No como teoría: como práctica institucional documentada. Lo interesante no es si Galliano merece o no la exposición. Lo interesante es quién decide eso, con qué reglas y para quién.



