El pastor principal de la iglesia de James Talarico advirtió a su pequeña congregación sobre las cámaras ocultas, en medio de la polémica generada por videos encubiertos difundidos por The Daily Wire.
Rev. Jim Rigby habló ante su feligresía en St. Andrew’s Presbyterian Church, en Austin, y reconoció que la iglesia enfrenta críticas públicas recientes. Según la nota, líderes de la congregación han rechazado el nacimiento virginal y la creencia de que Jesús murió por los pecados de la humanidad.
«So we’ve had protesters. One thing that’s news is that we’ve had spies with hidden cameras. So if somebody tries to trick you into saying something that can be edited … just be careful», dijo Rigby durante un sermón titulado «Loving Through Difficult Times».
La misma fuente señala que Rigby, quien bautizó personalmente a Talarico cuando era niño, fue captado en otro video diciendo a un periodista encubierto que la campaña del candidato demócrata al Senado ha tomado distancia de él por completo. También afirmó que Talarico busca ser un contrapeso al «Christian nationalism».
«His campaign has distanced from me completely», dijo Rigby al periodista encubierto. «The reason he does it is he wants to be a counterbalance to Christian nationalism».
Más adelante, Rigby pareció consciente del costo político del caso para Talarico en la recta final de la campaña. Según un analista político citado por la fuente, el episodio podría costarle al demócrata «a couple points» en su carrera por el Senado de Estados Unidos contra el republicano Ken Paxton.
En otro momento del sermón, Rigby criticó al movimiento MAGA y a cristianos conservadores. «If you’re afraid of everything that moves, you’re not going to be very loving», dijo, antes de añadir referencias a inmigrantes y a familias con hijos transgénero.
La escena tiene una lectura incómoda: cuando una iglesia se convierte en plataforma de guerra cultural, el mensaje religioso queda subordinado a la coyuntura política. Y cuando aparecen videos encubiertos, la primera reacción ya no es transparencia sino blindarse contra lo que pueda salir a la luz.
Otra vez la doble vara. Los mismos sectores que exigen credibilidad y tolerancia suelen depender del aparato mediático, de consignas ideológicas y de una burocracia moral que pretende inmunizarlos del escrutinio. Pero el problema no es la cámara: es lo que queda expuesto cuando se encienden las luces.



