Pete Hegseth anunció en Quantico la creación de la Office of Religious Affairs dentro del Departamento de Defensa. Dijo que el objetivo es dar a los capellanes una línea directa con la cúpula, sin «no staff filters» ni «no bureaucratic dilution».
Según Hegseth, la oficina reportará directamente a él y a sus sucesores. También sostuvo que no será un «paper-pushing shop», sino una estructura con «real teeth» para proteger presupuestos, exigir infraestructura y fortalecer el apoyo religioso.
La Arquidiócesis Católica para los Servicios Militares de Estados Unidos dijo que «appreciates» la medida. En una declaración a EWTN News, expresó que espera que la nueva oficina mejore el apoyo a los militares, sus familias y el cuerpo de capellanes. También señaló que colocar la preparación espiritual junto a otras prioridades puede ayudar a resolver limitaciones históricas.
Hegseth defendió el cambio diciendo que, bajo el sistema anterior, personas sin experiencia en fe o religión dictaban la vida espiritual de los soldados. También criticó que los capellanes fueran relegados en una burocracia secular y que se ignoraran necesidades de presupuesto, personal y apoyo a capillas.
El Daily Wire añadió que algunos críticos reaccionaron acusando a Hegseth de violar la Establishment Clause de la Primera Enmienda. Entre ellos citó a Chuck Todd, Jared Huffman y Dana Nessel.
Pero el punto de fondo es otro. Hegseth no dijo que el Pentágono impondría una religión oficial. Dijo que quiere reforzar el apoyo religioso dentro de una institución donde, según él, la burocracia y el humanismo secular habían desplazado a los capellanes.
Y ahí está la pelea real. No es solo una discusión jurídica. Es una disputa por quién manda: la misión o la burocracia. Cuando el aparato estatal se acostumbra a filtrar todo, incluso la fe termina tratada como trámite. Otra vez la doble vara.
Que no te lo cuenten. La resistencia no viene solo por la Constitución. Viene porque esta reforma le quita poder a la casta administrativa y lo devuelve a quienes, por mandato, están para servir a los soldados y no para sofocar su vida espiritual.



