El Pentágono ha gastado al menos 2,640 millones de dólares en operaciones en la frontera suroeste con México desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, según un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) publicado por mandato del Congreso. Es el recuento más completo hasta la fecha sobre el costo del creciente papel de las Fuerzas Armadas en la política migratoria.
La cifra cubre gastos hasta el 31 de marzo e incluye protección de terrenos del Departamento de Defensa, construcción de barreras fronterizas permanentes y apoyo al Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Lo que llama la atención no es solo el monto: es cómo se financió. Según la GAO, los responsables financieros del Pentágono utilizaron mecanismos presupuestarios existentes para reasignar recursos internamente, en algunos casos sin notificar previamente al Congreso. Alrededor de 1,740 millones de dólares del año fiscal 2025 fueron transferidos desde partidas destinadas al mantenimiento y renovación de instalaciones militares. Otros 336 millones salieron de cuentas para gastos de personal, incluidos costos de traslado de efectivos y sus familias. El Ejército restituyó 290 millones de ese monto en julio de 2025.
El informe no determina si el Pentágono actuó de forma indebida ni si incumplió obligaciones de reporte. Su alcance fue descriptivo: mapear las herramientas presupuestarias usadas y el gasto inicial.
Los 2,640 millones son independientes de los 1,000 millones que el Congreso aprobó para la frontera dentro de la ley One Big Beautiful Bill. De esos recursos, el Pentágono apenas ha comenzado a utilizar 472 millones. Tampoco están incluidos los 1,470 millones solicitados para el año fiscal que arranca el 1 de octubre, pendientes de aprobación legislativa.
De lo gastado hasta marzo, 1,450 millones se destinaron a «seguridad fronteriza» — operaciones terrestres y aéreas, vigilancia, logística e inteligencia —, más de la mitad del total. Otros 366 millones financiaron construcción y apoyo a instalaciones de detención dentro del territorio continental. Además, 66 millones respaldaron operaciones de detención en la base naval de Guantánamo, Cuba, dentro de la Operación Southern Guard.
En marzo, al cumplirse el primer aniversario de la misión, el Comando Norte informó que más de 20,000 efectivos habían realizado aproximadamente 22,000 misiones reforzadas de detección y vigilancia.
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Que no te lo cuenten. La izquierda mediática presenta esta cifra como escándalo presupuestario. Contrafuego la lee distinto: es el costo de recuperar una frontera que estuvo abandonada durante años. El dinero del contribuyente estadounidense se gastó en soberanía, en detención de cruces irregulares, en infraestructura que no existía. La pregunta correcta no es «¿cuánto costó?», sino «¿cuánto costó no haberlo hecho antes?». Los mecanismos de reasignación interna merecen escrutinio del Congreso — eso es control institucional legítimo —, pero el objetivo de la misión no está en discusión. Dieciséis meses, 22,000 misiones, frontera activa. El relato del caos sin fin se cayó solo.



