El pickleball, que ganó popularidad en canchas de tenis de barrio y clubes campestres, ya no se presenta solo como pasatiempo. En la pieza difundida, se menciona que ha habido peleas con palas usadas como armas y pelotazos al ojo.
Ahora apareció un nuevo motivo para extremar precauciones: los golpes al pecho, específicamente al pezón. Kaitlyn Kerr, una profesional del pickleball que se describe como «la voz del pickleball» y en redes usa el apodo «Pickleball Chick», publicó un video recibiendo un golpe en el pecho junto al aviso: «PICKLEBALL IS DANGEROUS FOR NIPPLES».
En la secuencia, Kerr está de pie en la cancha con la pala abajo, esperando el saque. Según lo que se ve en el video, el servidor golpea la pelota hacia su pecho; ella intenta apartarse, no lo logra y recibe el impacto en el pezón. El golpe la deja retorciéndose de dolor en la cancha.
Kerr no es la única que ha vivido algo parecido. En la sección de comentarios, otras personas se describen como «supervivientes del saco teta» y cuentan sus propias experiencias de dolor por pelotazos en la cancha.
La conclusión que deja el episodio es tan básica como incómoda: mantener la pala arriba en todo momento. Porque en un deporte que muchos siguen tratando como recreación ligera, la realidad ya mostró que la distracción cuesta dolor, lesiones y hasta peleas.
Y ahí está la parte que importa: cuando una actividad se populariza, también trae consigo una cultura de riesgo que nadie quiere admitir al principio. El relato de que todo era juego inocente se cayó solo. Si los jugadores terminan usando equipo como arma o recibiendo impactos en zonas sensibles, la cancha deja de ser un pasatiempo inofensivo y pasa a exigir disciplina, atención y responsabilidad.
Que no te lo cuenten. En el deporte, como en casi todo, la imprudencia siempre termina cobrando su precio.



