El relato se cayó solo.
Charlotte Wilder y Madeline Hill, conductoras de «The Sports Gossip Show», programa distribuido por The Athletic Podcast Network, dedicaron un segmento entero a atacar a Riley Gaines y Sophie Cunningham. El episodio llevaba por título literal: «Sophie Cunningham's right-wing grift».
El Athletic pertenece a The New York Times Company. El programa se incorporó a la red bajo un acuerdo de licencia en 2025.
Los hechos son simples. Gaines acumuló 12 honores All-American en la Universidad de Kentucky, ganó tres campeonatos de conferencia individuales, estableció dos récords de la SEC y clasificó para los Trials Olímpicos de Estados Unidos en 2021. Wilder la despachó como «ni siquiera una muy buena nadadora». Hill, por su parte, se rió con condescendencia de Cunningham —ocho temporadas en la WNBA— porque «no es la mejor jugadora».
Nadie lo dijo. El argumento de Hill no refuta nada: una atleta no necesita ser la mejor de su liga para que su opinión sobre las reglas de esa liga valga algo.
Las conductoras también acusaron a Cunningham de orquestar un «grift de derecha», de planear una carrera conservadora post-baloncesto y de convertirse en «vocera republicana». Describieron las camisetas y carteles que apoyan el deporte femenino como «anti-trans» y sugirieron que algunas jóvenes involucradas en el movimiento carecen de «pensamiento crítico».
En 2019, Wilder declaró al Washington Post: «Durante toda mi carrera he intentado ser útil y apoyar a otras mujeres en la industria». Otra vez la doble vara.
Lo que está en juego aquí no es solo el deporte. Es el mecanismo habitual del progresismo institucional: cuando una mujer defiende una posición incómoda para el relato dominante, el aparato mediático no debate los hechos —los récords, las temporadas, las reglas— sino que destruye la credibilidad personal de quien habla. Se llama «grift», se insinúa oportunismo, se cuestiona la inteligencia de las jóvenes que aplauden.
The Athletic tiene el derecho de distribuir el contenido que quiera. Y nosotros tenemos el derecho de señalar que un medio que se presenta como periodismo deportivo serio usó su plataforma no para analizar el debate sobre fairness en el deporte femenino, sino para ridiculizar a las mujeres que se atreven a tenerlo. Que no te lo cuenten.



