El regreso del Cuerpo de Paz de Estados Unidos a El Salvador quedó a un paso, pero aún falta la votación del pleno legislativo. La Comisión de Salvadoreños en el Exterior, Legislación y Gobierno aprobó por unanimidad un dictamen favorable para ratificar el acuerdo que reactivará el programa, suspendido desde 2016 por razones de seguridad.
El expediente llegó a la comisión tras la aprobación del acuerdo ejecutivo el 9 de septiembre de 2026. El instrumento bilateral fue firmado en San Salvador el 7 de septiembre de 2023. Según la sesión, la Asamblea tenía prevista una plenaria para el 17 de septiembre.
Lisandro Alberto Landaverde, jefe del Departamento de Negociaciones y Tratados de la Cancillería salvadoreña, señaló que el retorno abre una tercera etapa de actividades de la agencia federal estadounidense en el país. El programa inició en El Salvador en 1962, se interrumpió en 1979 y volvió en 1993, tras los Acuerdos de Paz. Suspendió de nuevo sus actividades en 2016.
Durante el debate, los integrantes de la comisión vincularon la reactivación con el cambio en las condiciones de seguridad. Ana Figueroa sostuvo que el país cuenta ahora con un entorno que permitiría recibir a los voluntarios estadounidenses en comunidades salvadoreñas. Landaverde afirmó que la seguridad fue uno de los elementos que favoreció el interés de la agencia por volver al país.
El convenio establece que Washington cubrirá los costos del voluntariado. La parte salvadoreña aportará condiciones administrativas, migratorias y exenciones para equipos y suministros, sin una contrapartida financiera explícita para el Estado. La Cancillería indicó que todavía no se definieron las áreas que recibirán primero a los voluntarios.
El dictamen aprobado indica que más de 2.300 voluntarios trabajaron antes en los 14 departamentos de El Salvador. Las actividades incluyeron agricultura, salud, desarrollo económico comunitario, formación de jóvenes y fortalecimiento municipal. El nuevo acuerdo prevé labores solicitadas por el Gobierno salvadoreño y aceptadas por el Gobierno de Estados Unidos.
La ratificación legislativa no bastará por sí sola para activar el programa. El acuerdo entrará en vigor cuando El Salvador y Estados Unidos intercambien las comunicaciones oficiales que confirmen el cumplimiento de sus procedimientos internos. No fija un período de vigencia. Cualquiera de los dos gobiernos podrá denunciarlo, con un plazo de 90 días para que deje de surtir efecto.
Que vuelva el Cuerpo de Paz no resuelve, por sí solo, el problema de fondo. Lo que sí muestra es que la seguridad vuelve a ser la condición básica para cualquier cooperación seria, inversión o presencia extranjera. Sin orden, no hay programa que aguante. Con orden, hasta una agencia suspendida por diez años vuelve a mirar al país.
Otra vez la doble vara. Cuando el aparato estatal funciona y el clima mejora, la burocracia internacional reaparece con entusiasmo. El reto ahora es que ese regreso no termine en más papeleo, más exenciones y menos resultados para las comunidades. El país necesita beneficios reales, no solo ceremonias diplomáticas.


