El Senado mexicano avanza. No en seguridad. No en combate a la corrupción. Avanza en esto: una ley para decirte cómo cuidar a tu mascota.
La Comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático presentó el proyecto de dictamen para expedir la Ley General en Materia de Bienestar, Cuidado y Protección de los Animales. Seis títulos. Ciento once artículos. Un aparato legislativo completo para establecer que debes darle agua a tu perro.
Las obligaciones que lista el proyecto son estas: proporcionar alimentación y agua suficientes, contar con espacios adecuados, limpios y seguros, procurar atención veterinaria, permitir la expresión de los comportamientos propios de cada especie, evitar el abandono y proteger a los animales frente a condiciones climáticas extremas, accidentes y riesgos.
El objetivo declarado es «reconocer a los animales como seres sintientes susceptibles de apropiación, sujetos de protección y uso por parte del ser humano, así como promover el trato adecuado y la conservación de éstos». La ley reconoce jurídicamente que los animales pueden experimentar dolor, miedo, estrés, placer y bienestar.
El proyecto también busca prevenir actos de maltrato, crueldad, sufrimiento, zoofilia y alteración de características físicas con fines estéticos. Y promete fomentar la participación de los sectores público, social y privado en una cultura de respeto a los animales.
Nadie defiende el maltrato animal. Eso no está en discusión.
Lo que sí está en discusión es otra cosa. México tiene una crisis de seguridad documentada. Tiene un sistema de justicia que no funciona. Tiene una economía que necesita certeza jurídica para atraer inversión. Y el Senado oficialista dedica energía legislativa a codificar en 111 artículos lo que cualquier dueño responsable ya hace por sentido común.
Así opera la burocracia cuando no tiene agenda real. Produce volumen. Genera la apariencia de acción. Cada artículo nuevo es un vector potencial de multa, de inspección, de discrecionalidad estatal sobre la vida privada del ciudadano. Hoy es el espacio del perro. Mañana, quién sabe qué define «adecuado».
El relato se vende solo: «protegemos a los más vulnerables». La doble vara también se ve sola: el mismo aparato que no protege a las personas ahora promete proteger a las mascotas con 111 artículos. Que no te lo cuenten.



