La Diputación Permanente del Senado se reunió este jueves para ratificar a los miembros de la Mesa de este órgano de guardia tras la disolución de las Cortes Generales.
Pedro Rollán se mantiene como presidente. Lo acompañan Javier Maroto, del PP, y Concha Andreu, del PSOE, como vicepresidentes. Las secretarias serán Eva Ortiz, del PP, y Consol Canteny, del PSC, que se incorpora como secretaria segunda.
Con la disolución de las Cortes Generales el pasado martes, dejaron de estar en la Mesa de la Cámara Alta Marimar Blanco, del PP, y los parlamentarios socialistas María de los Ángeles Luna y Francisco Manuel Fajardo.
Durante la sesión, Juan Espadas pidió al presidente del Senado un minuto de silencio por Maricarmen, la anciana que falleció este miércoles tras ser desahuciada de su casa de Retiro. Rollán dijo que no tiene «encaje» un minuto de silencio en esa sesión, aunque se solidarizó con Maricarmen y con «todos los hombres y mujeres que debido al impacto de la vivienda» acaban falleciendo.
Alicia García también se sumó al «pésame colectivo» por el fallecimiento de Maricarmen.
La foto política es simple: el Senado sigue funcionando en modo guardia mientras el país carga con los problemas reales fuera del hemiciclo. Hay una institución que reorganiza sus puestos y otra realidad, la de la vivienda, que termina en tragedia humana. Que no te lo cuenten.
Otra vez la doble vara. El aparato estatal siempre encuentra espacio para ordenar su propia mecánica interna, pero tropieza cuando se trata de dar un gesto solemne ante una muerte vinculada al impacto de la vivienda. Eso también dice mucho del clima político: la burocracia se mira a sí misma, mientras la calle paga el precio.


