El representante estatal de Pensilvania Chris Rabb, nominado demócrata para el Congreso por el distrito más azul de Filadelfia y respaldado por los Socialistas Democráticos de América (DSA), dejó una frase para el archivo cuando el presentador Sean Hannity le preguntó si apoyaba la amnistía para «ilegales» y la abolición de las fronteras nacionales.
«¿Qué son los ilegales?», respondió Rabb en vivo.
Hannity aclaró: «Inmigrantes ilegales: personas que no respetaron nuestras leyes, fronteras y soberanía… que entraron al país sin permiso». Rabb replicó que «no son actos criminales» y confirmó que quiere abolir el ICE.
El mismo legislador sostuvo además que el 99% del trabajo policial no implica perseguir criminales. Una visión del orden público que, dicho así, deja poco margen para la interpretación.
El perfil legislativo de Rabb no es menos revelador. Según la nota de Fox News, ha impulsado la abolición de la pena de muerte, la transición de Pensilvania a energía 100% renovable para 2050, un impuesto al carbono cuyos ingresos se redistribuirían entre consumidores de bajos recursos y trabajadores «desplazados» de la industria de combustibles fósiles, y una batería de programas que incluye Medicare para todos, renta básica universal, garantía federal de empleo, vivienda garantizada, guarderías universales y tiendas de comestibles estatales. También propone reemplazar el PIB con un llamado «indicador de progreso genuino».
Cuando Hannity le preguntó por la postura del DSA de abolir el Senado, Rabb respondió: «Eso no es en lo que estoy corriendo». Una distinción que, viniendo de un candidato que sí corre bajo el paraguas del DSA, resulta conveniente pero poco convincente.
Rabb también ha afirmado que la Nakba, el desplazamiento palestino durante la guerra árabe-israelí de 1948, «nunca ha terminado».
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Que no te lo cuenten. Un candidato que no sabe —o no quiere saber— qué es un inmigrante ilegal no tiene un problema semántico: tiene un problema con la ley. Cuestionar la categoría jurídica no la elimina; solo revela que el objetivo es gobernar por encima de ella.
El relato se cayó solo. La agenda que Rabb representa no es una reforma: es el desmantelamiento del aparato de aplicación de la ley, la sustitución del mercado por el aparato estatal en vivienda, alimentación y energía, y la dilución de la soberanía fronteriza. Todo financiado, como siempre, con el dinero de los contribuyentes. El distrito más azul de Filadelfia está a punto de elegir a alguien que no reconoce el concepto de frontera. El resto del país debería tomar nota.



