Brian Romero ganó el 66% de los votos en la primaria demócrata de junio y tiene el camino despejado hacia Albany: el Partido Republicano no presentó candidato en el distrito 34, que abarca partes de Jackson Heights y Elmhurst, en Queens. En noviembre, Romero llegará a la Asamblea estatal con un salario anual de 142.000 dólares más un per diem de 203 dólares diarios cuando el cuerpo legislativo esté en sesión.
Pero antes de llegar allí, el futuro legislador abrió una página en GoFundMe titulada «Help Brian Cover Rent After State Assembly Run» para pedir 2.000 dólares y cubrir la renta de su apartamento en Jackson Heights, que le cuesta 2.600 dólares al mes. Según la publicación —ya eliminada—, había recaudado 1.095 dólares cuando el New York Post comenzó a hacer preguntas. Romero cerró la campaña ese mismo viernes por la tarde y dijo que no se quedó con el dinero.
La explicación que ofrece es sencilla: tuvo que dejar su puesto como asesor sénior de la senadora estatal Kristen Gonzalez en marzo, por orientación ética recibida durante la campaña. El año pasado cobraba 106.469 dólares como asistente legislativo. Según sus propias palabras, ahorró durante meses pero agotó sus reservas mientras cerraba «algunos trabajos de consultoría».
Romero también intentó, sin éxito, acceder al seguro de desempleo. Califica ese sistema de «roto» y dice que el episodio lo hace sentir «muy apasionado» por el tema. Antes de mudarse a su apartamento privado, vivió cerca de 15 años en vivienda pública NYCHA, según declaró en una entrevista de junio.
Jordan Libowitz, vicepresidente de comunicaciones de Citizens for Ethics in Washington, declaró al Post: «No recuerdo haber visto algo así antes».
La historia tiene su propio remate sin necesidad de adornos: el hombre que en pocos meses tendrá voz y voto sobre cómo Albany gasta miles de millones en dinero de los contribuyentes no pudo administrar su propio presupuesto durante un período de transición previsible. No es una tragedia; es una señal. Cuando el aparato estatal es tu red de seguridad personal —NYCHA de joven, empleo legislativo de adulto, y ahora el sueldo de 142.000 dólares que viene—, la noción de responsabilidad individual queda como un concepto ajeno. El relato se cayó solo, y lo cerró él mismo con un clic.


