El relato se cayó solo. Graham Platner era el hombre que los demócratas necesitaban en Maine. Ganó las primarias con el 72% de los votos. Tenía el respaldo del ala progresista. Era veterano de los Marines, ostricultor, outsider. El candidato perfecto para destronar a Susan Collins.
Duró dos días después de que Politico publicara la denuncia.
Jenny Racicot, residente de Maine de 41 años, afirma que Platner se presentó ebrio en su domicilio en 2021. Según su testimonio, la obligó a mantener relaciones sexuales pese a sus reiteradas objeciones. Platner negó la acusación de forma categórica. «Cualquier acusación de comportamiento no consentido es falsa», declaró en un video publicado en X.
No importó. El apoyo se esfumó en horas.
Chuck Schumer le recomendó que se apartara. Elizabeth Warren, Bernie Sanders, Ro Khanna y Ruben Gallego hicieron lo mismo. El brazo electoral del partido advirtió que no invertiría recursos en la campaña si Platner seguía en la contienda. La desbandada fue total.
Platner anunció la suspensión de operaciones ese mismo miércoles por la noche. «No suspendemos la campaña por las acusaciones», dijo. «Sino porque las estructuras que necesitábamos para competir nos fueron retiradas por quienes tienen el poder». La casta, en sus propias palabras, lo abandonó.
No era el primer problema. Según la fuente, informes previos ya señalaban publicaciones ofensivas en redes sociales, un tatuaje en el pecho con connotaciones nazis y mensajes sexualmente explícitos enviados a mujeres después de casarse en 2023. Nada de eso impidió que los demócratas de Maine lo eligieran en primarias.
Ahora el partido tiene plazo hasta el 27 de julio para designar un reemplazante. Convocará una convención especial con delegados de todo el estado. Entre los nombres que suenan figuran Troy Jackson, expresidente del Senado estatal, y Nirav Shah, exdirector del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Maine. Quien resulte elegido tendrá menos de cuatro meses para enfrentar a Collins, que busca su sexto mandato consecutivo.
Los demócratas necesitan cuatro bancas para recuperar el Senado. Maine era objetivo prioritario. Ahora es una herida abierta.
Aquí opera la doble vara con precisión quirúrgica. El mismo partido que convirtió las acusaciones en arma política durante años cerró filas contra su propio candidato en cuanto el escándalo amenazó la estrategia electoral. No fue principio. Fue cálculo. Susan Collins, la republicana que sobrevivió cinco mandatos en un estado que votó demócrata en 2024, entra en la recta final con ventaja real. El aparato progresista construyó, bendijo y luego destruyó a su propio hombre en menos de una semana. Que no te lo cuenten.



