El marcador final de la Presidents Cup 2026 fue 17-13 a favor de Estados Unidos. En Medinah, el equipo local levantó el trofeo después de llegar al domingo con una desventaja de tres puntos y de rescatar el torneo en los singles.
La diferencia, de acuerdo con la cobertura, estuvo en la profundidad. El promedio de ranking mundial del equipo estadounidense fue de 15.1, mientras que el del equipo Internacional fue de 50.1. Y esa brecha apareció cuando más importaba: en la jornada final, Estados Unidos sacó ventaja en los duelos mano a mano.
Aun así, el cierre no borra lo anterior. Durante tres días consecutivos, el conjunto Internacional fue descrito como claramente superior, y llegó al domingo con una oportunidad real de asegurar apenas cinco puntos de 12 para conquistar su segunda Presidents Cup. Pero solo sumó 2.5 puntos en la última sesión.
La propia secuencia de partidos muestra cómo se les escapó el torneo a los Internacionales. Ryo Hisatsune iba 1 arriba después de cinco hoyos sobre Cameron Young antes de perder 3&2. Hideki Matsuyama estaba 1 arriba ante Collin Morikawa con cuatro hoyos por jugar y no pudo rescatar ni medio punto. Si Woo Kim llegó igualado al tee del 13 con Jackson Koivun, y el estadounidense terminó ganando 2 arriba. Min Woo Lee iba 1 arriba sobre Jacob Bridgeman después de 15 hoyos, pero el estadounidense terminó con el putt que aseguró la Copa en el 18.
Eso deja una lectura incómoda para el golf estadounidense: ganó, sí, pero no convenció. El resultado final tapa una actuación que durante buena parte del evento expuso una dependencia enorme de la profundidad, no de una superioridad aplastante en el juego.
Y ahí está el problema de fondo. Cuando una potencia deportiva necesita sobrevivir más que dominar, el relato triunfal queda flojo. Estados Unidos se llevó la Presidents Cup, pero el desempeño dejó la sensación de una victoria sostenida por el peso del plantel, no por una superioridad que merezca aplausos entusiastas. Otra vez la doble vara: se celebra el trofeo, pero el camino hasta él contó otra historia.


