La Asociación Guatemalteca de Exportadores (AGEXPORT) presentó ante la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR) una petición formal para restablecer el arancel cero sobre productos agrícolas, manufacturados, de acuicultura y pesca guatemaltecos que hoy pagan un 10% al entrar al mercado estadounidense.
La solicitud fue respaldada con datos técnicos en comentarios escritos y durante una audiencia pública en Washington, D.C., organizada en el marco del proceso abierto por el USTR. Junto a AGEXPORT participaron representantes de los sectores de vegetales, frutas, acuicultura, pesca y manufacturas.
El argumento central: la oferta exportable guatemalteca no desplaza producción local estadounidense. Según la organización, productos como frutas, vegetales y bienes de origen acuícola ingresan al mercado de EE.UU. en temporadas en que la oferta doméstica es escasa o inexistente. En otras palabras, llenan huecos que el productor norteamericano no puede cubrir.
El 10% de arancel, argumentó AGEXPORT, encarece la cadena para importadores, distribuidores, supermercados, cadenas de restaurantes y consumidores finales en Estados Unidos, sin que eso se traduzca en mayor producción nacional. El costo lo paga el consumidor americano, no el exportador guatemalteco.
Cuatro pilares sostuvo la petición: complementariedad agrícola, contribución a la seguridad alimentaria de EE.UU., integración en cadenas de suministro alineadas con la política America First, y el marco legal del CAFTA-DR como garantía de estándares sanitarios, ambientales y laborales.
«Cuando Guatemala exporta, Estados Unidos también gana. Nuestras exportaciones fortalecen el empleo estadounidense, mejoran la seguridad alimentaria, hacen más competitivas a las empresas norteamericanas y consolidan cadenas de suministro cercanas, confiables y alineadas con los objetivos de America First», afirmó Claudia de Del Aguila, directora de Incidencia del Entorno Exportador de AGEXPORT, durante la audiencia en Washington.
AGEXPORT también reconoció las gestiones del Ministerio de Economía de Guatemala en este proceso bilateral, especialmente bajo la sección 301 del acuerdo comercial.
Que no te lo cuenten: este caso es un ejemplo de lo que el libre comercio hace bien cuando se aplica con lógica. Guatemala no pide favores; presenta evidencia técnica de que el arancel castiga a la propia cadena de valor estadounidense. Supermercados, restaurantes y familias norteamericanas pagan más por productos que ningún agricultor local produce en esa temporada. Eso no es proteccionismo inteligente; es burocracia que encarece la vida.
La pregunta que el USTR tendrá que responder es simple: ¿a quién protege exactamente ese 10%? Si la respuesta es «a nadie», el libre mercado ya dio su veredicto. AGEXPORT lo puso sobre la mesa con datos. Ahora le toca a Washington leerlos.



