El verano tiene enemigos. No son los que imaginas.
Mientras las temperaturas superaban los 90 grados Fahrenheit, algunos comercios ya exhibían decoraciones de Halloween en plenas vacaciones de playa. Un supermercado costero en julio, con una calabaza en el escaparate. Eso es lo que está pasando.
La influencer de golf Hailey Ostrom decidió plantar bandera. Primero desde Lake Powell el fin de semana, y luego el lunes con un mensaje sin rodeos publicado en Twitter: «Just here to remind you it's summertime». Sin filosofía, sin preámbulos.
La forma de demostrarlo fue tan directa como el mensaje: subirse a una barca, sacar el driver y golpear pelotas desde lo que la fuente describe como «moonscape» —una roca de superficie lunar— en bikini, frente al lago. Ostrom ya había recurrido a este mismo recurso antes, un clásico de su catálogo de contenido que combina golf y verano sin pedir permiso a nadie.
Ostrom no es una desconocida en el circuito. Participó en el pro-am previo al LIV Golf Invitational en Bolton, Massachusetts, en septiembre de 2022, y ha acumulado una comunidad que la sigue precisamente por este tipo de apariciones: directas, sin guion corporativo y sin el tono condescendiente que suele acompañar al contenido de marca.
El fenómeno que denuncia —la invasión anticipada del otoño en el calendario comercial— tiene nombre en inglés: «the creep of fall». Decoraciones de Halloween en julio, pasillos de temporada que aparecen antes de que acabe el verano. Un recordatorio de que el calendario del retail no respeta ni el sol ni al consumidor.
La receta de Ostrom para combatirlo es simple: no comprar los artículos de temporada anticipada, avergonzar públicamente a quienes lo hacen y, si puedes, golpear pelotas de golf desde una roca en el lago.
Que no te lo cuenten. Aquí hay algo más que una foto de verano: hay una postura. En un mundo donde cada gesto se envuelve en causas y narrativas, Ostrom simplemente sale al lago, saca el palo y recuerda que el verano existe para disfrutarlo, no para adelantar el siguiente ciclo de consumo que alguien en una sala de juntas ya tiene planificado.
La libre empresa funciona cuando el consumidor decide. Y el primer paso es no dejarse llevar por el calendario impuesto. Hailey Ostrom lo dijo con un driver. Pocas veces el argumento fue tan contundente.

