Un repartidor de DoorDash de 42 años fue encontrado muerto dentro de la cajuela de un Tesla abandonado a un costado de la autopista en California. Así terminó la búsqueda de Javier Becerril, vecino de Hollister, cuya familia lo había reportado como desaparecido antes de que su cuerpo fuera descubierto.
Según la Patrulla de Caminos de California (CHP), el cuerpo fue hallado el jueves pasado dentro del vehículo, estacionado sobre la Highway 152, cerca del San Luis Reservoir. La identificación positiva se confirmó el martes.
Las circunstancias que rodean el hallazgo llevaron a los investigadores a clasificar el caso como homicidio desde el inicio. «Hay circunstancias que son sospechosas, y por eso lo estamos tratando como tal», declaró un investigador de la CHP, según la fuente.
Los detectives analizan ahora el sistema informático a bordo del Tesla para determinar si contiene datos o video que permitan identificar al responsable o responsables de la muerte de Becerril.
En Hollister, compañeros repartidores de DoorDash instalaron un pequeño memorial en el estacionamiento de un supermercado Safeway donde, según dijeron, Becerril recogía pedidos con regularidad. La familia del hombre coopera plenamente con la investigación.
Una campaña de GoFundMe organizada por la familia lo recuerda como «un padre, hijo devoto, hermano cariñoso y primo querido». «Javier tenía un corazón bondadoso, un espíritu generoso y siempre estaba dispuesto a ayudar a quienes amaba», señala la campaña, que busca cubrir gastos funerarios y apoyar a sus hijos.
Un hombre que manejaba de madrugada para llevar comida a domicilio. Un Tesla abandonado en la orilla de una carretera. Una cajuela convertida en escena del crimen. Lo que está claro es que detrás de cada número de pedido hay una persona real, con familia, con hijos, con una vida que alguien decidió arrebatarle. Las autoridades tienen ahora la tecnología del propio vehículo como posible testigo silencioso. Que no lo desperdicien.



