El periodista Mark Halperin, conductor del programa «2Way», lanzó una acusación directa contra la prensa establecida durante una conversación en el pódcast «The Morning Meeting» con Larry O'Connor y Kevin Walling: la cobertura de los diarios de Anthony Fauci es un calco exacto del silencio cómplice que los mismos medios mantuvieron sobre el deterioro cognitivo de Joe Biden.
«Si lees las historias en la llamada prensa mainstream sobre los diarios de Fauci, verás un paralelo exacto con la situación de la acuidad de Biden», dijo Halperin. «Estuvieron presentes en la creación del encubrimiento. Estuvieron presentes, comprometidos en un sesgo incesante, pro-Fauci, anti-Trump, y simplemente lo están sosteniendo».
El señalamiento llega en un momento de alta tensión. El senador Rand Paul, presidente del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, publicó esta semana las entradas del diario de Fauci y lo interrogó formalmente. Fauci se negó a responder repetidamente, invocando su derecho de la Quinta Enmienda contra la autoincriminación.
Halperin no se detuvo ahí. Apuntó a tres frentes que, según él, la prensa principal ignora de forma sistemática: si Fauci mintió, si Fauci ayudó a financiar investigación de ganancia de función, y lo que describió como «la obsesión insana de Fauci con la fama y la celebridad». «No hay otra manera de describirlo», afirmó. Según Halperin, los diarios muestran a Fauci hablando de Julia Roberts, de Cher, de portadas de revistas y de quién le bloqueaba el acceso a la televisión, todo mientras la pandemia avanzaba.
«No hay toma de conciencia», agregó Halperin. «No parece haber ninguna conciencia» de ese patrón de cobertura.
Que Fauci se acoja a la Quinta Enmienda ante el Congreso no es un detalle menor: es el mismo recurso que los medios progresistas suelen asociar exclusivamente a figuras que buscan protegerse de acusaciones graves. Que el hombre que encarnó la autoridad científica durante la pandemia ahora se niegue a hablar bajo juramento es, como mínimo, una contradicción que merece cobertura. Que no la reciba —o que la reciba con el mismo tratamiento condescendiente que se dispensó a quienes cuestionaban la salud de Biden— confirma el diagnóstico de Halperin.
El relato se cayó solo. La gran prensa construyó durante años una narrativa de dos piezas: Fauci como santo laico de la ciencia y Biden como presidente perfectamente capaz. Ambas piezas están ahora en el suelo. El costo de esa doble vara no lo paga la redacción que la fabricó; lo paga el ciudadano que tomó decisiones —sanitarias, electorales, económicas— basado en información administrada. Que no te lo cuenten.



