Omar García Harfuch afirmó que actualmente no contempla participar en la elección presidencial de 2030. Lo dijo al responder al senador del PVEM Manuel Velasco, quien lo comparó con Pedro Infante.
El secretario de seguridad y protección ciudadana explicó que la tarea y la oportunidad que le dio la presidenta Claudia Sheinbaum de servir como secretario de seguridad no le permiten una agenda paralela. Añadió que está concentrado en combatir delitos como la extorsión y la desaparición de personas, por instrucción del Ejecutivo federal.
«Y menos cuando tenemos delitos tan delicados como personas desaparecidas, extorsión, etcétera, pues sería una falta de respeto de mi parte para las víctimas y para mis propios compañeros que están trabajando a lo largo y ancho del territorio nacional, estar pensando en otras cosas que no sea lo que es mi trabajo, a lo que la presidenta me instruyó», dijo.
La declaración llegó después de su comparecencia privada ante la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados. Velasco, por su parte, insistió en que el secretario tiene amplio respaldo si decidiera contender en 2030 por la Presidencia de la República.
Según el senador verde ecologista, eso se refleja en encuestas publicadas hasta ahora. También sostuvo que Harfuch tendría simpatías dentro de Morena y entre ciudadanos sin partido político.
Por ahora, el mensaje es claro: el funcionario intenta cerrar la puerta a la especulación electoral y volver la conversación a la seguridad. En un país golpeado por extorsión y desapariciones, eso debería ser lo mínimo, no una hazaña política.
Otra vez la doble vara. Mientras la clase política reparte futurismos y candidaturas, la realidad le exige al aparato estatal resultados, no ambiciones. Si Harfuch mantiene el foco en su encargo, bien. Si el gobierno de Sheinbaum quiere hablar de autoridad, tendrá que demostrarla donde más importa: en la calle, no en los pasillos de la sucesión.


