Un profesor de Haverford College fue arrestado por cyberstalking, según una acusación federal revelada el 6 de octubre. Guangtian Ha, profesor de estudios religiosos cuyo enfoque es el islam en China, habría usado al menos cuatro cuentas anónimas para acosar e intimidar a un colega durante meses.
Los documentos judiciales dicen que publicó la dirección del domicilio del colega y amenazó a su hijo bebé por su nombre. También incluyen mensajes antisemitas directos, entre ellos: «Let there be an October 7 all day every day. Make it 6 million. Exterminate the jews» y «There is nothing wrong to hate the jews. All normal Americans should, and I am glad to see more are waking up to the demonic evil of the jews».
La escala del acoso no quedó en redes. Según el Departamento de Justicia, el colega tuvo que reforzar la seguridad en su casa. Sus hijos no podían jugar en el patio ni esperar el autobús escolar. Dos veces, su esposa se vio obligada a salir de la vivienda con sus tres hijos pequeños.
Ha también dejó claro que conocía esas medidas de seguridad. En uno de los mensajes escribió: «The goyim have woken up, jew. Run. Flee. Leave. Blurring your home on google map and installing a security camera next to your mailbox won’t help».
Haverford reaccionó con una carta de su presidenta, Wendy Raymond, quien dijo estar «deeply distressed» y calificó cualquier forma de acoso o discriminación por identidad como inaceptable. Raymond añadió que Ha estaba de sabático, no impartía clases, y que después del arresto fue puesto en licencia administrativa y se le prohibió el acceso al campus mientras dura la investigación penal.
El caso llega después de que Haverford resolviera una demanda en la que Ha figuraba como demandado. Esa demanda alegaba que la institución violó leyes contra la discriminación al no garantizar que los estudiantes judíos pudieran participar en la vida del campus sin miedo a ostracismo o acoso. Como parte del acuerdo, el colegio tuvo que implementar capacitación anual sobre antisemitismo para estudiantes y profesores.
Ha, según la fuente, se refirió a esos esfuerzos como «Zionist witch hunts». Y en el wake de su arresto, una campaña artística programada para el 7 de octubre en solidaridad con Palestina fue cancelada.
La doble vara en estos campus ya no se puede maquillar. Cuando la burocracia universitaria tolera el adoctrinamiento y luego finge sorpresa ante el veneno que ayudó a normalizar, el precio lo pagan familias reales, no los guardianes del relato.
Que no te lo cuenten: este no es solo un caso penal. Es una advertencia sobre instituciones que protegen apariencias, pero dejan expuesta la libertad básica de vivir, estudiar y creer sin intimidación. Cuando el orden se rompe en nombre de la tolerancia, el contribuyente, las familias y la comunidad terminan pagando la cuenta.


