Un hospital del sur de Texas está en el centro de una investigación estatal después de que imágenes virales mostraran espectaculares colocados en México que anunciaban «birth packages» —paquetes de maternidad— de hasta 5,525 dólares a través del sitio web «havemybabyinTEXAS.com».
El gobernador Greg Abbott instruyó a la Comisión de Servicios de Salud y Humanos de Texas (HHSC) para que investigue al Mission Regional Medical Center por posibles violaciones a la ley estatal y a sus obligaciones contractuales. La página web desapareció silenciosamente horas antes del anuncio oficial, según reportó Chron.com.
El propio hospital confirmó ser responsable de los espectaculares, redactados en inglés y español, según Fox News. Su defensa: que simplemente compartía información sobre servicios médicos, «como hospitales en todo el país», y negó facilitar «ninguna actividad ilegal». Añadió que los materiales de mercadeo ya no están en uso «debido a cualquier malentendido no intencional».
Abbott no fue tan diplomático. «El turismo de nacimiento es una práctica ilegal que explota la hospitalidad extraordinaria que Estados Unidos y Texas ofrecen a millones de viajeros extranjeros cada año», declaró. «Miles de viajeros extranjeros vienen bajo pretextos falsos para dar a luz y asegurar la ciudadanía para sus hijos».
No es un caso aislado. Texas ya demandó a De'Ai Postpartum Care Center en Houston por presuntamente «explotar la ciudadanía por nacimiento facilitando ilegalmente la invasión de nacionales chinos… con el único propósito de dar a luz». Ese centro presume haber facilitado 1,000 nacimientos. El Daily Wire visitó casas supuestamente usadas para alojar a mujeres chinas embarazadas; solo una persona abrió la puerta: Lai Wan Lin-Chan, nombrada como demandada en el juicio.
El presidente Donald Trump intentó revertir la ciudadanía por nacimiento, esfuerzo que la Corte Suprema rechazó el mes pasado.
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Que no te lo cuenten. Un hospital regulado con dinero público —y con obligaciones contractuales ante el estado— montó una operación de mercadeo transfronteriza para convertir una laguna constitucional en negocio. La página web se cayó sola en cuanto llegó la presión política. Eso no es un «malentendido»: es una estrategia comercial que encontró su límite cuando el aparato estatal, por una vez, reaccionó.
El principio en juego es simple: los sistemas de salud financiados o regulados por los contribuyentes no pueden servir de palanca para eludir las leyes migratorias. Abbott tiene razón en exigir cuentas. La pregunta es cuántos hospitales más tienen espectaculares que todavía no se han vuelto virales.



