Baltimore Ravens cornerback Marlon Humphrey estuvo entre varios jugadores que asistieron al evento de Donald Trump en Sparrows Point, cerca de Baltimore, el martes.
Humphrey y sus compañeros incluso tuvieron la oportunidad de viajar en el vehículo blindado del presidente. Después, el jugador dijo que la experiencia fue «quite an experience» y que no iba a rechazar un paseo con el presidente.
Ante la prensa, Humphrey dijo que no es muy político y que no ha votado antes. «To be honest, I did not vote», afirmó. También agregó: «I don’t think I’ve ever voted. I did try to vote this last time, but my absentee ballot didn’t come in».
Aun así, dijo que planea votar la próxima vez. El encuentro ocurrió mientras los Ravens se preparan para su partido del domingo por la noche contra los Atlanta Falcons.
Al evento también asistieron Tyler Loop, Nick Moore y Ryan Eckley, aunque no se informó si la experiencia los inspiró a votar en la próxima elección.
Que no te lo cuenten: aquí no hay una gran teoría política, sino algo más básico y más útil para cualquier democracia seria. Un contacto directo con el presidente de Estados Unidos bastó para que un jugador admitiera que nunca había votado y dijera que piensa hacerlo. En tiempos de burocracia cultural y relato prefabricado, el gesto vale más que el sermón.
Otra vez la doble vara: el mismo ecosistema que convierte cada señal pública en una consigna ideológica ahora descubre que acercarse a una figura política puede despertar participación cívica. Si eso empuja a más ciudadanos a las urnas, mejor para el orden democrático y peor para la apatía que tanto favorece al aparato político.


