El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó el jueves que Lorenzo Salgado Araujo, de 52 años, no era el objetivo de la operación migratoria que terminó con su muerte el martes 7 de julio en Houston.
Los agentes de ICE buscaban a dos ciudadanos guatemaltecos que, según una fuente confidencial, estarían en una van blanca. Salgado Araujo conducía una van blanca cuando fue interceptado. Las personas buscadas no estaban en el vehículo.
«Semanas antes del incidente, los agentes registraron dos vans blancas en la propiedad vigilada», explicó el DHS en un comunicado. «El 7 de julio, cuando se aproximaban a la dirección del objetivo, observaron una van blanca con un individuo que se parecía al objetivo e iniciaron la detención vehicular».
El DHS sostiene que Salgado Araujo intentó evadir la detención y «usar el vehículo como arma» contra un agente, razón por la cual el oficial disparó en defensa propia. Sin embargo, los testigos contradicen esa versión. José Trinidad Rojas, de 51 años, testigo presencial, declaró por escrito al abogado Hugo Balderas-Ibarra: «Es imposible que digan que iban a ser atropellados. No había agentes frente al vehículo ni detrás. Estaban a los lados». Los tres pasajeros de la van, entrevistados por separado y actualmente en detención migratoria, coincidieron en el mismo relato.
Los agentes involucrados no portaban cámaras corporales. El DHS explicó al Daily Wire que los oficiales «no habían recibido cámaras corporales debido a los cierres gubernamentales consecutivos impulsados por los demócratas» y añadió que más de la mitad de los agentes de campo de ICE ya cuentan con ese equipo; el resto lo recibirá en los próximos 60 días.
Salgado Araujo era un trabajador de la construcción con 35 años de residencia en Estados Unidos, padre de tres hijos, y según su familia estaba próximo a obtener un permiso de trabajo. Iba camino a una obra junto a tres compañeros cuando ocurrió el tiroteo.
Cuatro congresistas demócratas firmaron una carta exigiendo una investigación independiente. El gobierno de México, por su parte, anunció que presentará denuncias penales en Estados Unidos por la muerte de ciudadanos mexicanos bajo custodia o durante operaciones de ICE. La cancillería mexicana informó que 14 mexicanos han muerto bajo custodia de ICE y otros tres durante operaciones de arresto.
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Que no te lo cuenten. Aquí hay dos verdades que el relato fácil quiere separar: la primera es que ICE mató al hombre equivocado, y eso exige una rendición de cuentas real, independiente del partido que la pida. La segunda es que la ausencia de cámaras corporales no es un detalle técnico —es el vacío que permite que cada parte cuente su versión sin que ningún hecho la refute. Un Estado que ejerce fuerza letal tiene la obligación de documentarla. No por presión progresista: por el principio elemental de que el poder debe ser verificable. La investigación independiente no debería ser una demanda demócrata ni una concesión republicana. Debería ser el estándar mínimo de cualquier gobierno que se tome en serio el estado de derecho.



