ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Política

Ideología «equitativa» convirtió el Metro de Los Ángeles en zona sin ley: el crimen se duplicó tras eliminar el control de tarifas

En menos de una década, la burocracia progresista de LA Metro pasó de un millón de revisiones de tarifas al mes a apenas 5,000 — y los pasajeros pagan el precio con sangre.
Imagen generada con IA
sábado 4 de julio de 2026

Que no te lo cuenten.

Entre 2020 y 2025, el crimen en el sistema de transporte público de Los Ángeles se más que duplicó. No es un fenómeno misterioso: tiene fecha, nombre y eslogan. El eslogan es «equidad».

Todo arrancó en noviembre de 2016, cuando el Labor Community Strategy Center presentó una queja de derechos civiles alegando que LA Metro «sistemáticamente atacaba a pasajeros negros». Como solución, el centro propuso eliminar a toda la policía y al personal de cobro de tarifas, instaurar «políticas de reparación» para pasajeros negros y poner «fin inmediato a todo cobro de tarifas». Menos de un mes después, la junta asesora de Metro exigió por unanimidad descriminalizar la evasión de tarifas entre jóvenes y garantizar que los evasores no tuvieran que «interactuar con las fuerzas del orden».

El aparato estatal obedeció con entusiasmo. Metro asumió el control del cobro de tarifas en 2017, eliminó formalmente esas funciones de los contratos policiales en 2022 y, en algún momento, instruyó a la policía a concentrarse en «crímenes graves». El resultado es aritmético: en 2016, cuando el sheriff aplicaba las tarifas, los agentes realizaban entre 500,000 y un millón de revisiones mensuales. En 2025, Metro apenas alcanza unas 5,000 revisiones al mes — una reducción de más del 99%.

Mientras tanto, la burocracia inventó su solución: los «Metro Ambassadors», guardianes de paz post-George Floyd ataviados con camisetas verde neón, armados con NARCAN pero sin autoridad real. Según un informe de investigadores de UCLA publicado en diciembre de 2025, estos embajadores desarmados han sido amenazados a punta de pistola, agredidos sexualmente, golpeados y pateados.

La consecuencia más visible es que aproximadamente la mitad de los pasajeros no paga, según datos analizados por investigadores. Los autobuses se han convertido en albergues rodantes con drogas y heces. Los trenes, en escenarios de asesinatos y asaltos. Y los más perjudicados son, precisamente, los angelinos de bajos ingresos que dependen del transporte público para vivir y trabajar — los mismos a quienes la retórica de la «equidad» decía proteger.

La ironía es brutal: Metro cuenta hoy con más de 200 agentes de seguridad en nómina que, según activistas pro-seguridad locales, podrían revisar 20,000 pasajeros por día. La capacidad existe. Lo que falta es voluntad política.

Esto es lo que ocurre cuando la ideología reemplaza al sentido común en la gestión del espacio público. El relato se cayó solo: prometieron justicia racial en el transporte y entregaron caos, violencia y un sistema que nadie quiere usar. El libre mercado tiene una regla básica que la burocracia siempre olvida — cuando eliminas las consecuencias, multiplicas la conducta que querías corregir. Los contribuyentes de Los Ángeles financian un experimento social fallido mientras sus vecinos más vulnerables viajan en lo que los propios reporteros que cubrieron la historia describen como una pesadilla en movimiento. La pregunta no es si el modelo falló. La pregunta es cuántos muertos más hacen falta para que alguien en la junta de Metro lo admita.

Más de Política