Que no te lo cuenten.
Endi Bala, de 25 años, originario de Albania y residente en Michigan desde su adolescencia, compareció ante un tribunal en Mount Clemens el lunes en lo que se esperaba fuera una audiencia de declaración de culpabilidad. No fue así. Bala cambió de opinión antes de entrar a la sala, rechazó el acuerdo que tenía pactado y protagonizó uno de los episodios más bochornosos que se recuerdan en ese juzgado.
Según reportes del Macomb Daily y WDIV, Bala fue disruptivo durante toda la audiencia. Su propio abogado, Samuel Bennett, tuvo que ordenarle en voz alta: «Shut your mouth». El juez Matthew Sabaugh debió intervenir para advertirle que no podía comunicarse con el público. Cuando finalmente fue escoltado fuera de la sala, Bala le hizo un gesto obsceno a las familias de las víctimas y les sonrió.
«¿Cómo es posible que él pueda hacernos eso y sonreírnos, pero si nosotros decimos una sola palabra nos amenazan con echarnos?», preguntó Coryne Childers, madre de Olivia, una de las niñas afectadas.
Los hechos que originaron los cargos ocurrieron en agosto de 2024. Según el expediente, Bala intentó secuestrar a dos menores —Alexis, de 15 años, y Olivia, de 7— en un lapso de 45 minutos en Clinton Township y Sterling Heights. En el primer caso, Alexis declaró a WXYZ que Bala le agarró la muñeca y le dijo: «I'm going to mess you up». Un vecino que hacía trabajo de jardín, Paul Billiter, intervino y permitió que la joven escapara. En el segundo caso, la tía de Olivia, Alecia Swejkowski, forcejeó físicamente con Bala dentro del vehículo mientras él intentaba llevarse a la niña. Un automovilista bloqueó el auto y la pequeña logró salir.
Bala enfrenta cargos de secuestro y captación de menores, con una pena máxima de cadena perpetua. Fue declarado competente para ser juzgado, pese a que un psiquiatra lo había considerado «legalmente insano» al momento de los hechos. El juez Sabaugh ya había rechazado una declaración de inocencia por razón de insanidad. La audiencia previa al juicio está fijada para el 24 de agosto y el juicio para octubre.
DeMars, abuela de Alexis, afirmó que ICE le comunicó a las familias que Bala será deportado a Albania tras cumplir cualquier condena. «No quiero que lastime a ningún niño aquí. No quiero que lastime a ningún niño en Albania», declaró.
Dentro de la cárcel, según los reportes, Bala acumula acusaciones de vandalismo: habría untado feces en un teléfono compartido por reclusos, destrozado una tableta y desbordado su celda.
Este caso ilustra algo que las familias afectadas no deberían tener que explicar: el sistema funciona cuando protege a los inocentes, no cuando le da tribuna al agresor para burlarse de ellos. Que un acusado de secuestro infantil pueda rechazar un acuerdo de último momento, insultar al tribunal con su conducta y gesticular obscenamente ante las familias de sus víctimas sin consecuencia inmediata no es un detalle procesal. Es una señal de que el proceso necesita salvaguardas más firmes para quienes lo utilizan como escenario. Las familias merecen un juicio, no otro circo.


