Pramila Jayapal, representante demócrata por Washington, expresó dudas sobre el liderazgo de la alcaldesa de Seattle, Katie Wilson, en medio del manejo del tiroteo masivo en el Bite of Seattle, donde murieron tres personas y otras cuatro quedaron heridas en julio.
Según mensajes de texto citados por KOMO News, Jayapal le escribió al gobernador demócrata Bob Ferguson: «Dame un anillo, me pregunto si deberíamos estar allí en absoluto». La congresista se refería a una conferencia de prensa que se había retrasado cinco horas antes de que las autoridades informaran sobre el ataque.
El tiroteo ocurrió cerca del Seattle Center, junto al Space Needle, alrededor de las 6 p.m. La policía de Seattle publicó un solo mensaje en X a las 6:29 p.m.: «La policía está investigando un tiroteo. Múltiples víctimas de tiroteo. Se dispararon tiros en Seattle Center. Más información a continuación. Por favor, eviten el área».
Jayapal dijo a KING5 que habló con la alcaldesa y que ella le dijo que estaban esperando la llegada de ella y del gobernador. «Cualquier demora por esperar que el gobernador y yo llegáramos fue cuestión de minutos, no de horas», afirmó.
Más tarde, Jayapal insistió en que sus mensajes reflejaban «serias preocupaciones» porque no se había compartido información con el público antes de la conferencia. La congresista también señaló que oficiales de policía le confirmaron que su departamento estaba listo para informar, pero que tuvieron que esperar a Wilson.
El asistente del jefe de policía Tyrone Davis dijo al Concejo Municipal, según KOMO News, que estaban listos para ir a dar la entrevista, pero se les indicó esperar a la alcaldesa. «Iba a bajar y encargarme de eso», dijo Davis. «Luego me dijeron que necesitábamos esperar a la alcaldesa».
El gobernador publicó después un archivo con las comunicaciones entre funcionarios tras el tiroteo. En esos mensajes, Ferguson le pidió a Jayapal que se comunicara directamente con Wilson en lugar de usarlo como intermediario. También surgieron versiones de que el retraso se debió a la llegada tardía de «dignatarios», aunque sin mención de la oficina de la alcaldesa.
Wilson, por su parte, estaba enfocada en «fortalecer las comunicaciones de seguridad pública, reducir la violencia con armas de fuego y proponer inversiones en seguridad pública y bienestar».
La lección es incómoda pero clara: cuando la crisis exige rapidez, el aparato político se enreda en protocolos, egos y control del relato. Y mientras tanto, el público espera. Otra vez la doble vara: promesas de seguridad por un lado, y una respuesta que llegó tarde por el otro.
Que no te lo cuenten. En una ciudad golpeada por la violencia, la prioridad no puede ser quién aparece primero en la foto o quién administra la conferencia. La prioridad es informar, proteger y responder. Cuando la burocracia se impone al orden, el precio lo paga la gente común, no la casta que coordina mensajes.


