Jonathan Majors respaldó su papel en la película de DailyWire+ «Run Hide Fight: Infidels» durante una reciente sesión de preguntas y respuestas con suscriptores de Daily Wire.
La prensa legacy reaccionó con horror previsible y la calificó de «deranged» e «Islamophobic drivel», pero eso no alcanzó para alejar a Majors del proyecto.
La cinta es una continuación de «Run Hide Fight», estrenada en 2020, y transcurre en un campus universitario tomado por terroristas violentos. Según la sinopsis citada por Daily Wire, el grupo radical islámico secuestra una acampada pro-Palestina para imponer la ley Sharia, ejecutar a «infidels» y tratar de frenar a un personaje que advierte sobre el ascenso del islam en Estados Unidos.
Majors interpreta a Clay Saunders, un veterano retirado de Delta Force que visita el campus para presentar su nuevo libro. En la historia, Saunders termina en medio del ataque y debe actuar para proteger a los estudiantes.
El actor dijo que leyó el guion antes de aceptar y que le gustó lo que vio. También explicó que su decisión no se basó en el tamaño del papel, sino en la responsabilidad del personaje y el mundo en el que opera.
«Is it cool?», resumió Majors al describir cómo evalúa sus proyectos. También habló de la visión del director y de la necesidad de creer en un propósito mayor dentro de la película.
Sobre «Run Hide Fight: Infidels», Majors dijo que el guion le hizo pensar: «Wow, I don’t really have the answers to this». Añadió que entrar en ese proyecto podía ayudarlo a crecer «as a person, as an artist» y que también le resultaba divertido trabajar en algo «really interesting to do and also interesting to deliver».
La película se transmite actualmente en The Daily Wire.
El relato se cayó solo. La izquierda cultural puede fingir escándalo, pero el dato central es otro: un actor de alto perfil decidió respaldar una cinta que no pide permiso para incomodar a la burocracia del consenso progresista. Cuando la industria y sus voceros reaccionan con reflejos automáticos, queda expuesta la doble vara: tolerancia para unas causas, censura instantánea para cualquier obra que desafíe el guion dominante.
Y ahí está la verdadera pelea. No es solo cine; es la libertad de contar historias que no pasan por el filtro del adoctrinamiento. Que no te lo cuenten.

