Joy Behar volvió a encender el debate sobre identidad y poder en la televisión de ABC. En «The View», la coanfitriona redobló su argumento de que una mujer no podría ganar la presidencia en Estados Unidos.
Durante la discusión, Behar dijo: «I think this country will vote for an obese, Jewish, Black, homosexual before a woman». La frase llegó en medio de un intercambio sobre JB Pritzker y la política de identidad.
Star Jones, invitada en el programa, estuvo de acuerdo y añadió: «We just had one of the most beautiful, brilliant women run for president. And you see what we got». Jones se refería a Kamala Harris. Behar, por su parte, también mencionó a Hillary Clinton como otra candidata que no logró ganar.
No todos en la mesa compraron esa lectura. Sara Haines respondió: «You don’t win on identity alone, and you don’t lose on identity alone». Alyssa Farah Griffin, la única republicana del panel, predijo que habrá una mujer presidenta en los próximos 20 años.
Fuera del estudio, Patrice Onwuka, vicepresidenta de política económica y directora de Independent Women’s Center for Economic Opportunity, criticó lo que llamó una visión «warped» nacida de elevar la política identitaria por encima del sentido común y la conexión con los votantes. También afirmó que Behar y Jones no pueden admitir que las candidatas a las que apoyaron no convencieron al electorado.
Jonathan Alpert, psicoterapeuta y autor, dijo a Fox News Digital que Behar está simplificando en exceso una elección compleja. «Two women lost to Donald Trump», señaló. Y agregó que eso no prueba que los estadounidenses nunca elegirán a una mujer, sino que esas dos mujeres perdieron esas dos elecciones.
Behar ya había insistido en julio con una pregunta seca: «Think of a woman that could win. Tell me one woman». En otra emisión, rechazó a Harris como posible candidata para 2028 y preguntó: «What makes you think she’s going to win again?»
Del otro lado, Alexandria Ocasio-Cortez dijo al New York Times que está considerando una candidatura presidencial en 2028 y que piensa en su identidad. La congresista afirmó que vive bajo una administración «very regressive» y reconoció que es mujer y latina, sin esquivar la conversación sobre la elegibilidad.
Lo que queda expuesto es el viejo vicio de la casta mediática: convertir la identidad en coartada cuando conviene y en sentencia cuando no. El relato se cae solo. Si la política se reduce a etiquetas, no hay mérito, no hay plataforma y no hay responsabilidad frente a los votantes.
La discusión de fondo no es si una mujer puede o no ganar por definición. Es si el electorado decide por ideas, resultados y confianza, o si debe aceptar sermones de una élite que sigue tratando a los ciudadanos como si votaran por cuotas. Que no te lo cuenten.



