El caso Lindsay Clancy sigue dando vueltas después del mistrial declarado por el juez Sullivan en Plymouth, Massachusetts. Ahora es una jurada anónima —identificada como Jurado No. 5— quien complica el relato que habían construido sus once compañeros: que todo fue culpa de un solo hombre «arrogante».
«El jurado solitario no era el único que no estaba dispuesto a ver las cosas desde el otro lado», dijo la mujer a WBZ-TV bajo condición de anonimato. «Había grandes personalidades en esa sala. Pero al final todo se redujo a la incapacidad de superar tus convicciones.»
Ella misma admitió que al inicio se inclinaba por un veredicto de culpabilidad. «Y quizás todavía lo creo de cierta manera», agregó. «Creo que esta es una mujer que no estaba mentalmente sana.»
Su declaración contrasta con la versión que tres juradas —incluida la presidenta del jurado, Roni Carlson— ofrecieron días antes a NBC10 Boston. Carlson relató que el disidente llegó a admitir tener «duda razonable» y que ella comenzó a llenar los formularios del veredicto, pero que él luego aclaró que aun así no votaría «no culpable por razón de locura». «Escribí mi firma en cada uno, y entonces él dijo: 'Pero igual no voy a decir que ella no es culpable por razón de locura'», declaró Carlson.
Otra jurada, Kellie Farina, describió al disidente como alguien que «tenía el mayor problema para superar el hecho de que Lindsay mató viciosamente a sus hijos». Una tercera, Paula Devlin, lo calificó de «muy arrogante» y dijo que «realmente no tomaba en cuenta nada de lo que nadie decía», incluyendo información aportada por enfermeras del jurado sobre el informe toxicológico de Clancy.
El jurado deliberó durante siete días. Clancy admitió haber estrangulado a sus tres hijos —Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses— con bandas de ejercicio el 24 de enero de 2023 en Duxbury, pero se declaró no culpable por razón de locura, alegando psicosis posparto severa. Los fiscales sostuvieron que los crímenes fueron planeados metódicamente.
El juez Sullivan impoundó la lista del jurado por razones de privacidad y seguridad. El disidente no se ha identificado públicamente. El abogado defensor Kevin Reddington había pedido al juez que lo removiera del panel, argumentando que actuaba de manera impropia; Sullivan rechazó la solicitud.
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Lo que el relato dominante prefería ignorar es exactamente lo que la Jurado No. 5 puso sobre la mesa: en esa sala no había once voces de la razón contra un fanático solitario. Había «grandes personalidades» que tampoco cedían. El sistema de jurado por unanimidad existe precisamente para que ninguna mayoría, por convencida que esté, aplaste la duda legítima de uno solo. Que once personas se frustren con el proceso no convierte su frustración en justicia. El veredicto no es una votación de popularidad, y el hecho de que el disidente haya incomodado a sus compañeros no prueba que estuviera equivocado.



