El senador demócrata Mark Warner se fue al aire el domingo en «This Week» de ABC con un argumento que no resistió diez segundos de escrutinio: que Virginia ya exige identificación fotográfica para votar. El presentador Jonathan Karl lo cortó en seco.
«En Virginia tenemos voter ID y photo ID», dijo Warner mientras debatía la oposición demócrata al SAVE America Act, la propuesta republicana de identificación nacional para el registro y el voto.
«Eso no es exactamente así», respondió Karl. «Soy votante de Virginia. No necesitas mostrar una foto ID. Hay una amplia gama de documentos que puedes presentar, y si no presentas ninguno, puedes firmar una declaración jurada».
Warner intentó salvar la posición: «Esos se convierten en votos que, si quieres impugnar después, pueden ser impugnados. Pero... tenemos voter ID de una forma u otra».
La ley de Virginia es clara. Los funcionarios electorales deben pedir identificación a los votantes presenciales, pero los documentos aceptables incluyen facturas de servicios públicos, estados de cuenta bancarios, cheques gubernamentales y talones de pago —ninguno requiere fotografía—. Un votante sin ninguno de esos documentos puede firmar una «ID Confirmation Statement» bajo pena de delito grave y emitir un voto regular. Quien no presente nada emite un voto provisional. Ninguna de estas opciones exige foto.
Karl también recordó que el SAVE America Act cuenta con apoyo bipartidista amplio en la opinión pública, aunque todos los demócratas del Senado se han opuesto.
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Que no te lo cuenten. Warner no cometió un error técnico menor: intentó usar la legislación de su propio estado como escudo contra una política que, según las encuestas, apoya una mayoría de estadounidenses de ambos partidos. Cuando el anfitrión de una cadena que no es precisamente afín a Trump te corrige en directo, el relato se cayó solo.
El principio en juego es elemental: la integridad del voto no debería ser un tema de trinchera. Si la izquierda quiere debatir los detalles del SAVE America Act, que lo haga con los hechos sobre la mesa. Construir el argumento sobre una premisa falsa —que Virginia ya aplica foto ID cuando la ley permite votar con una factura del gas— no es política, es ruido. Y esta vez el ruido lo apagó uno de los suyos.



