El gobierno de José Antonio Kast quiere la megarreforma convertida en ley antes del jueves 16 de julio. Ese día es feriado por la Virgen del Carmen. El tiempo apremia.
La Comisión de Hacienda del Senado adelantó su sesión al viernes. Estaba prevista para el lunes. Desde las 12 horas comenzará a votar el proyecto. El presidente de esa comisión, el senador UDI Javier Macaya, tiene como plazo máximo el lunes.
El plan es claro. Si Hacienda despacha el lunes, la sala del Senado vota el martes 14. La Cámara de Diputados lo revisa en tercer trámite el miércoles 15 por la tarde. En esa etapa solo se votan las correcciones. No todo el proyecto. Bastan pocas horas de debate.
La presidenta del Senado, Paulina Núñez, lo confirmó: «Si se termina de despachar el lunes podemos adelantarlo y votar el martes». El feriado también mueve a parlamentarios de izquierda. Nadie quiere legislar hasta la madrugada del jueves. El Presidente Kast viajará al norte para la festividad de La Tirana. Varios parlamentarios del norte quieren sumarse.
Si el plan falla, la sala del Senado sesionaría igual el miércoles, pero recién a partir de las 15 horas. La mañana está reservada por ley para las cuentas públicas de ambas cámaras. Eso anticipa una sesión que se extendería hasta pasada la medianoche.
El núcleo del acuerdo es la invariabilidad tributaria. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, cerró un pacto con el jefe de comité de senadores del PPD, Ricardo Celis. La fórmula original daba 25 años de invariabilidad a inversiones superiores a US$ 50 millones. El nuevo esquema opera por tramos. De US$ 50 millones a US$ 100 millones: 10 años. De US$ 100 millones a menos de US$ 350 millones: 15 años. Desde US$ 350 millones en adelante: 20 años. Además, las empresas que accedan al régimen pagarán una sobretasa adicional de 1,5% sobre el impuesto corporativo. Eso no estaba en el proyecto original.
Quiroz lo defendió sin titubeos: «Es un acuerdo muy satisfactorio y esa escala replica el esquema aproximado que tenía el DL600 antiguo». Dijo tener «plena confianza» en la palabra de Celis. El problema es que la directiva del PPD, encabezada por Raúl Soto, cuestiona ese acuerdo. Los diputados del partido tampoco lo dan por cerrado.
El proyecto quedará sujeto a revisión del Tribunal Constitucional. Ya hay reservas de constitucionalidad presentadas.
Que no te lo cuenten. Lo que está en juego es sencillo: Chile lleva años sin un régimen creíble de invariabilidad tributaria para inversiones grandes. El DL600 fue derogado. El capital se fue a otra parte. Esta megarreforma intenta reconstruir esa señal. La sobretasa del 1,5% es el precio político del acuerdo. No es ideal. Pero el principio de que el Estado no mueva las reglas a mitad del juego queda en pie.
La burocracia parlamentaria y los vetos internos del PPD son el verdadero obstáculo. No la derecha. El relato se cae solo.



