José Antonio Kast cambió de estrategia. Lo hizo en silencio, pero lo hizo.
El martes por la noche, en el palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, el Presidente reunió durante más de cuatro horas a los diputados y senadores del Partido Republicano. También estuvo el secretario general, Vicente Bruna. El mensaje fue directo: nada de conflictos públicos dentro del oficialismo.
No es la primera vez que lo pide. El viernes anterior ya había convocado a los presidentes de los cuatro partidos aliados: Arturo Squella (Republicanos), Andrea Balladares (RN), Guillermo Ramírez (UDI) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli). Pero esta vez el encuentro fue solo con los republicanos. La señal es obvia.
En el gobierno y en Chile Vamos identifican a los republicanos como el foco principal de tensión. La acusación constitucional contra Nicolás Grau encendió la mecha. Durante ese debate, la diputada Stephanie Jéldrez habló de la «derechita cobarde». Cristián Araya acuñó el término «semioficialismo». Y Agustín Romero llegó a declarar que su aliado natural es el Partido Nacional Libertario, no sus socios de Chile Vamos.
Eso es lo que Kast quiere cortar de raíz.
El ajuste de diseño es significativo. Al asumir, Kast renunció a su militancia republicana. Quería gobernar sin los cruces partidarios. Quería distancia. Al poco andar entendió que eso no funciona. Ahora fijó reuniones semanales encabezadas por los ministros Claudio Alvarado y José García para mantener alineada a la alianza. En algunas podría participar él mismo.
En la reunión del martes también apareció un tema pendiente: los indultos a uniformados condenados por hechos del estallido social. La diputada Javiera Rodríguez lo había dicho semanas antes: están «a la espera de que el Presidente pueda impulsar desde el Ejecutivo los indultos». Varios parlamentarios republicanos se lo plantearon directamente a Kast. Él respondió que su gobierno trabaja en el asunto y que usará esa atribución, pero revisando caso a caso. Sin fecha.
Este sábado habrá otra cita. Consejo general ampliado del Partido Republicano, desde las 8.30 horas, en Presidente Errázuriz 4305, Las Condes. Kast estará acompañado por sus ministros y subsecretarios militantes de la colectividad.
Que no te lo cuenten: el riesgo real aquí es político. Si Kast no logra ordenar a los suyos, su capital se erosiona. No por la oposición. Por su propia bancada. La derecha chilena tiene una oportunidad histórica. Desperdiciarla en guerras de egos sería un lujo que el país no puede pagar. El relato de la izquierda siempre fue que la derecha no sabe gobernar. Kast tiene la obligación de demostrar lo contrario. Eso empieza por dentro.



