El Presidente José Antonio Kast presentó tres vetos supresivos a la megarreforma de reconstrucción y reactivación económica. Los tres artículos que busca eliminar llegaron al texto gracias a votos descolgados del propio oficialismo. La oposición los coló. Kast los veta.
Las tres normas en la mira son: el derecho al olvido financiero por deudas, la prohibición del cobro de intereses sobre intereses (anatocismo) y los ajustes para garantizar el pago a 30 días a las pymes. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, fue claro: pueden tener «buenas intenciones», pero «en la práctica cada una de ellas genera resultados más bien adversos y contraproducentes».
La Comisión de Hacienda de la Cámara votó en menos de dos horas. Resultado: 10 a favor, 3 en contra. Votaron con el gobierno diputados de la UDI, RN, republicanos y libertarios. También lo hicieron Priscilla Castillo (DC) y Juan Marcelo Valenzuela (PDG). Eso augura mayoría amplia en la sala.
El cronograma es ajustado. La Cámara vota el lunes. El Senado pasa por comisión el martes y por el hemiciclo el miércoles. El gobierno ya cuenta con al menos 26 votos en la Cámara Alta. Pero la aritmética constitucional juega a su favor de todas formas: para doblegar un veto presidencial se necesitan dos tercios, es decir, 103 diputados y 33 senadores. Si no se alcanza ese umbral, la norma vetada simplemente no existe. El Ejecutivo gana aunque pierda la votación.
Mientras tanto, Quiroz sumó otro triunfo esta semana. La sala de la Cámara aprobó por unanimidad el proyecto que amplía el subsidio a la tasa de interés hipotecaria y la garantía estatal del Fogaes para la compra de primera vivienda. El ministro fijó meta: ambas leyes vigentes en agosto. «Los beneficios se van a empezar a ver desde fines de este mes», dijo.
Del total de 63 artículos de la megarreforma, solo ocho están impugnados ante el Tribunal Constitucional. La rebaja del impuesto a las empresas del 27% al 23%, la reintegración tributaria, la eliminación del impuesto a la ganancia de capitales y la reconstrucción de Valparaíso, Ñuble y el Biobío ya están fuera de discusión.
Que no te lo cuenten. La megarreforma avanza porque el diseño institucional protege la voluntad del Ejecutivo frente al bloqueo parlamentario. Eso es exactamente lo que corresponde cuando hay un mandato claro de reactivación. Lo que llama la atención es el otro dato: tres normas que distorsionan el mercado crediticio y encarecen el financiamiento a las pymes estuvieron a punto de quedar en la ley. Las colocaron quienes dicen defender a los más vulnerables. El relato se cayó solo.



