Kevin Sorbo dijo que él y su esposa dejaron California en enero de 2019 y que hoy viven en Florida, a la que llamó «el estado libre». También afirmó que no extraña «los impuestos y el tráfico» de California.
Sorbo habló mientras promocionaba «Elijah Peel», una película de fe en la que interpreta a un gerente de talentos con experiencia. Además, mencionó otros proyectos, entre ellos «Eating with the Enemy», una producción que narra y que presenta como una representación bíblica de la Última Cena.
El actor aseguró que sigue trabajando a toda máquina. Dijo que ha estado filmando «cuatro o cinco películas al año» y que suele participar en cada paso de la producción. También explicó que siempre busca financiamiento para sus películas independientes, que, según él, suelen estar en el rango de «dos a tres millones» de dólares.
Sorbo contó que vive en West Palm Beach con su esposa, la actriz Sam Sorbo, y que su rutina empieza temprano. Dijo que suele revisar ESPN por la mañana, que a veces salta el desayuno y que prefiere algo con proteína y un poco de carbohidrato antes de ir al campo de golf.
También habló de su programa de viajes a Israel, que abre al público. Dijo que han participado ateos y agnósticos porque, según él, no niegan que existió una persona llamada Jesús. Invitó a quienes aman la historia a visitar Israel.
En sus propias palabras, Sorbo no solo se apartó de Hollywood. Se apartó de un sistema que castiga la independencia y recompensa la obediencia. Y cuando un actor con décadas de carrera dice que prefiere Florida porque no extraña la carga fiscal ni la maquinaria de la Costa Oeste, el mensaje es claro: la gente con capital y talento vota con los pies.
Otra vez la doble vara. Hollywood se presenta como templo de diversidad, pero sigue tratando como herejes a quienes defienden fe, familia y libre empresa. Sorbo encontró una ruta paralela. Menos aparato, más control sobre su trabajo. Menos relato, más resultados. Que no te lo cuenten.
