Que no te lo cuenten.
Kristen Waggoner, presidenta, CEO y consejera jefe de Alliance Defending Freedom (ADF), concedió una entrevista a Fox News Digital tras la victoria histórica de su firma ante la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso sobre la protección del deporte femenino. Y lo que dijo no deja margen de interpretación.
«No pararemos hasta arrancar la ideología de género de la ley», afirmó Waggoner. «Daña a las mujeres y a las niñas, daña a los niños, daña los derechos parentales. No hay un solo derecho que la ideología de género no haya tocado».
La abogada señaló que ADF tiene «varios pleitos ya en curso» en los 23 estados que, según ella, permiten que atletas masculinos biológicos compitan en categorías femeninas. La campaña legal, subrayó, no se limita al tribunal: «Tiene que ganarse también en la cultura. Los dos van de la mano».
Waggoner reconoció que el camino no fue fácil. «Hace diez años era muy difícil hablar de estas cosas», admitió. Pero apuntó a un cambio de tendencia: según sus palabras, ocho de cada diez estadounidenses apoyan el derecho de las mujeres a competir en condiciones justas, y los propios medios de comunicación han comenzado a desplazarse en el debate.
Sobre su experiencia con cadenas como CNN o MSNBC, Waggoner fue directa: «Hacen preguntas difíciles y a veces algunas injustas, pero es un privilegio poder responderlas con honestidad y hacer llegar el mensaje a esas audiencias».
También destacó el papel de las jóvenes atletas que se han atrevido a dar la cara: «Ha sido un absoluto placer ver a valientes deportistas jóvenes defender la verdad».
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El relato se cayó solo. Durante años, el aparato progresista presentó la exclusión de atletas masculinos biológicos del deporte femenino como una postura marginal, extremista, incluso peligrosa. Hoy, esa postura tiene victorias en el Tribunal Supremo de la nación más poderosa del mundo y demandas activas en 23 estados.
Lo que ADF defiende no es una cruzada cultural abstracta: es el principio elemental de que las categorías deportivas femeninas existen para proteger a las mujeres, no para ser redefinidas por decreto ideológico. Cuando la burocracia cede ante el activismo y sacrifica a las atletas reales en el altar del relato, alguien tiene que plantarse. En este caso, lo hizo una firma legal. Y ganó.



