La Casa Blanca informó el viernes por la noche que CNN quedaría fuera del Air Force One en el viaje de Donald Trump a Tennessee, y que su lugar sería ocupado por Real America’s Voice News, un medio conservador.
Trump tenía previsto asistir el sábado a un partido de fútbol americano universitario entre la Universidad de Tennessee y la Universidad de Texas, en Knoxville.
La decisión llega después de que CNN, MS NOW y Politico regresaran al complejo ejecutivo con cámaras, laptops y micrófonos, tras una orden temporal de un juez que anuló de forma provisional la prohibición impuesta por la Casa Blanca sobre los terrenos gubernamentales.
Esa orden, sin embargo, no resolvió de manera directa el acceso al Air Force One. Y ese vacío le permitió a la Casa Blanca volver a cerrar el paso por otra vía: el medio que debía ocupar el asiento de CNN en el vuelo fue reemplazado por otro que no integra el grupo de cobertura televisiva habitual.
CNN había sido expulsada antes del grupo de prensa que viaja con el presidente. Según el medio, también fue apartada del viaje a Nueva York para la Asamblea General de la ONU. Después, el juez Timothy Kelly ordenó restituir las credenciales y frenó por 14 días la prohibición sobre el acceso a los terrenos de la Casa Blanca.
Pero el conflicto siguió abierto. El grupo de cobertura televisiva se reanudó este viernes, después de una pausa provocada por la solidaridad de las cadenas que integran la rotación. Más tarde, la Casa Blanca volvió a mover la línea y dejó a CNN fuera del viaje presidencial a Tennessee.
Aquí no se discute un capricho menor. Se discute quién decide qué prensa acompaña al presidente y bajo qué reglas. Cuando el poder político administra el acceso como si fuera un premio, la libertad de prensa queda expuesta a la burocracia y a la doble vara.
Otra vez la doble vara. Se restauran credenciales, pero se cierra el avión. Se habla de acceso, pero se restringe la cobertura. Y cuando el aparato estatal puede premiar o castigar a medios según convenga, el costo no lo paga una redacción: lo paga el público que tiene derecho a ver al poder sin filtros.



