La firma de comunicaciones DEY. Ideas + Influence trabajó para Jacob Coxon en medio del alboroto mediático que siguió a su renuncia y a sus advertencias sobre la inteligencia artificial, de acuerdo con un reporte de Pirate Wires citado por dos medios.
Coxon, ex investigador de Anthropic, dijo el 8 de septiembre que «las personas que construyen IA creen de verdad que podría matarnos a todos para fin de década». Al día siguiente, según la cobertura, DEY. ayudó a reservar entrevistas para él. En paralelo, Coxon negó ante Bret Baier que hubiera trabajado con terceros al hacer públicas sus preocupaciones.
La cobertura también señala que la misma firma estaba organizando apariciones para Nate Soares, presidente del Machine Intelligence Research Institute, y que ambos movimientos coincidieron en el tiempo. Pirate Wires no pudo determinar exactamente cuándo comenzó la relación entre Coxon y DEY., mientras que Soares dijo en X que él mismo puso en contacto a Coxon con DEY. después de que su primer mensaje superara los 100,000 me gusta.
El empujón mediático fue inmediato. El post de Coxon del 8 de septiembre superó los 173 millones de vistas, según una fuente, y alcanzó alrededor de 174 millones, según otra. Dentro de un día, Coxon ya aparecía en grandes cadenas de televisión y era entrevistado por medios como The Wall Street Journal, Axios, Time y Wired.
DEY. no solo trabajó con Coxon. Entre sus clientes figura Eliezer Yudkowsky, coautor de «If Anyone Builds It, Everyone Dies», y Timnit Gebru, quien dejó Google tras una disputa interna por su investigación. La firma también asesora al Stanford Institute for Human-Centered Artificial Intelligence, al Machine Intelligence Research Institute, a Stanford Medicine, y a organizaciones como Open Society Foundations, Ford Foundation y Bill & Melinda Gates Foundation.
La pregunta de fondo no es solo quién teme a la IA. Es quién está moldeando el miedo, quién lo empaqueta y quién se beneficia cuando una conversación técnica se convierte en una campaña de relaciones públicas. Otra vez la doble vara: se presenta como alarma espontánea lo que, al menos en parte, también huele a operación de comunicación.
Que no te lo cuenten. Cuando la burocracia mediática convierte una advertencia en espectáculo, el público paga con confusión y los responsables ganan influencia. Si el debate sobre IA va a regir regulación, inversión y libertad de innovación, merece transparencia total, no una nube de marketing con apariencia de revelación.



