New Hampshire vota este martes. Están en juego las nominaciones al Senado de ambos partidos. El escaño lo deja libre la senadora Jeanne Shaheen, primera mujer en la historia del país elegida gobernadora y senadora.
En el lado demócrata, la candidata Karishma Manzur va por el cuello del representante Chris Pappas. Cuatro períodos en el Congreso. Respaldo del establishment. Y aun así, en aprietos.
Manzur es científica con doctorado en bioquímica. Líder de una organización sin fines de lucro. Miembro de un grupo local de los Socialistas Democráticos de América. Su plataforma: sanidad universal, salario mínimo de al menos 20 dólares por hora, abolición del ICE y fin de toda ayuda militar a Israel.
Sobre Pappas fue directa. «Todo lo que quiere es conseguir su cómodo trabajo, ir a Washington, ir a todas esas fiestas y restaurantes y hacer el mínimo», declaró a Fox News Digital. También lo llamó «habilitador del genocidio» por su vínculo con el lobby pro-Israel AIPAC.
Pappas respondió sin rodeos. «Israel es un aliado histórico de Estados Unidos, la única democracia de la región», dijo en la misma entrevista.
Lo que antes era una candidatura marginal ganó tracción. El foco nacional cayó sobre New Hampshire. La izquierda acumula victorias sobre centristas en primarias de todo el país. La batalla por el alma del Partido Demócrata llegó al estado.
Del lado republicano, dos ex senadores se disputan la nominación: John E. Sununu y Scott Brown. El ganador enfrentará al candidato demócrata en noviembre. Los republicanos no ganan una elección al Senado en New Hampshire desde hace 16 años. Ven este escaño abierto como su mejor oportunidad de arrebatarle un asiento a los demócratas.
El resultado importa más allá del estado. El control del Senado puede definirse aquí.
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Que no te lo cuenten. Lo que ocurre en New Hampshire es el mapa del Partido Demócrata en 2026. La maquinaria del establishment empuja a Pappas. La base empuja a Manzur. Ninguno de los dos cede.
Una candidata que pide abolir el ICE y cortar la ayuda militar a Israel no es una anomalía. Es la dirección que toma el partido. Eso es lo que está en juego el martes. No solo un escaño. Un rumbo.



