El campo bonaerense lleva meses reclamando. Presión tributaria por Ingresos Brutos, caminos rurales destruidos, regulación de fitosanitarios, inseguridad. La lista es larga y conocida. Lo que no se sabía —o no se decía tan abiertamente— es que la Legislatura provincial lo admite sin rodeos: no hay proyectos.
Analía Corvino, presidenta de la Comisión de Asuntos Agrarios de Diputados y legisladora de La Libertad Avanza, fue directa. «No hay proyectos que beneficien al agro», afirmó. Explicó que las comisiones comenzaron a funcionar muy tarde en el año. Eso condicionó todo el trabajo legislativo. El resultado es predecible: «Hay mucho beneplácito, mucha declaración de interés y pocos proyectos».
Y los pocos que existen no alivian. Según Corvino, apuntan a regular más. «Los pocos proyectos que hay son de regulación, o sea, de ahogar más al campo», señaló. Mencionó como ejemplo las iniciativas sobre drones. Advirtió que cualquier registro deberá analizarse para que no termine siendo una nueva carga para el productor.
Desde el Senado, el panorama es igual. Gonzalo Cabezas, vicepresidente de la Comisión de Asuntos Agrarios de la Cámara alta y también de LLA, resumió la situación en una frase: «Las cámaras provinciales están paralizadas, básicamente». Cabezas reconoció que su condición de minoría dificulta avanzar. Aun así, dijo que mantienen reuniones con entidades del sector para instalar temas como la tasa vial y la presión tributaria.
Sobre la tasa vial, el senador apuntó a los municipios. Señaló que hay intendentes que no usan ni el 20% ni el 30% de lo que recaudan por esa tasa para solucionar los problemas de los caminos rurales. En seguridad, el diagnóstico es igual de grave. Cabezas dijo que presentaron pedidos de informe por casos de abigeato. El Ejecutivo provincial no respondió ni esos.
Ambos legisladores coincidieron en que el segundo semestre será la oportunidad para intentar traducir los reclamos del sector en proyectos concretos.
Que no te lo cuenten. El aparato estatal bonaerense cobra Ingresos Brutos, aplica tasas viales y regula fitosanitarios con eficiencia notable cuando se trata de recaudar. Cuando toca devolver algo —un camino transitable, una respuesta a un pedido de informe, una ley que alivie— las cámaras están «básicamente paralizadas». El campo sostiene con su trabajo una provincia que no le devuelve ni la burocracia mínima. Eso no es un problema de agenda legislativa. Es la doble vara de siempre: el Estado llega puntual a cobrar y desaparece cuando tiene que rendir.



