ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Opinión · Análisis

Las Hijas de la Revolución Americana rechazaron definir 'mujer' y ahora no saben qué son

La organización fundada en 1890 por y para mujeres votó en su Congreso Continental contra una enmienda que habría reservado la membresía a quienes nacieron femeninas. El silencio oficial dice más que el voto.
Imagen ilustrativa
jueves 16 de julio de 2026

Una organización cuya razón de existir es preservar la verdad histórica acaba de demostrar que no puede —o no quiere— preservar la definición más básica sobre la que fue fundada.

En su Congreso Continental, las Daughters of the American Revolution (DAR) rechazaron una enmienda a sus estatutos que proponía lo siguiente: «Resolved, That in Article III, Section 1 of the Bylaws, the term 'woman' shall be understood to clearly mean a woman who was born female, and therefore, individuals who were born male shall not be eligible for membership». La resolución no pasó. La organización optó por no adoptar ese lenguaje.

En los días siguientes, múltiples capítulos expresaron su decepción tanto con el resultado como con la respuesta institucional. El comunicado oficial de DAR no respondió la pregunta central: ¿sigue siendo DAR un espacio exclusivo para mujeres?

Que no te lo cuenten como un tecnicismo burocrático. DAR fue fundada en 1890 por mujeres, en una época en que las mujeres tenían pocas oportunidades de liderar organizaciones cívicas nacionales. La construyeron ellas. La sostuvieron por generaciones. Cada solicitud de membresía descansa sobre documentos que no se pueden alterar: actas de nacimiento, registros de matrimonio, registros de defunción. La genealogía funciona con hechos objetivos. La preservación histórica funciona con hechos objetivos. La pregunta obvia es por qué la definición de mujer debería ser la excepción.

DAR no tiene un historial impecable. Las mujeres negras fueron excluidas injustamente durante décadas a pesar de cumplir con los requisitos de linaje, una decisión incorrecta que la organización tardó demasiado en corregir. Ese antecedente importa: señala que la institución ya erró antes al trazar mal sus propias líneas.

Ahora enfrenta otro momento de ese tipo, según quienes impulsaron la enmienda rechazada.

El patrón es conocido. Primero se pide tolerancia. Luego se exige inclusión. Después se culpa a quienes preguntan por qué existe el espacio en primer lugar. La carga de la prueba se invierte: ya no hay que explicar por qué un hombre debería entrar a una organización femenina, sino por qué las mujeres merecen organizaciones propias.

Contrafuego lo dice sin rodeos: una organización que custodia los sillones de James Monroe de 1817 porque «la responsabilidad no es rendirse a la historia por dinero, sino protegerla para las generaciones futuras» debería ser capaz de aplicar ese mismo principio a su propia identidad. Si no puede definir qué es una mujer, no puede definir a quién sirve. Y si no puede definir a quién sirve, el archivo histórico que custodia queda en manos de una institución que ya no sabe lo que es.

Las mujeres que creen que esta decisión traiciona el propósito fundacional de DAR tienen razón en decirlo en voz alta. El adoctrinamiento progresista no necesita mayorías; necesita silencio.

Más de Opinión