Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, acaba de volver de Haití. Y no vino con eufemismos.
Mast lideró una delegación bipartidista al país caribeño. Fue el primer viaje congresional en una década. Lo que vio en Puerto Príncipe lo describe así: «Como Afganistán. Probablemente el lugar más pobre por el que he pasado en mi vida».
Las pandillas controlan la ciudad con un método sencillo. Bloquean las calles con escombros. Cavan zanjas en el asfalto. Las fuerzas militares y policiales no pueden avanzar. El palacio del primer ministro, según Mast, «hace un año habría sido una zona de guerra».
Lo que le mostraron en video es difícil de escribir. Un operador de maquinaria pesada ayudaba a la policía a despejar los bloqueos. Las pandillas secuestraron a su familia. Le ofrecieron un canje: él por los suyos. Se entregó.
Lo que vino después quedó grabado. Le cortaron las orejas. Se las dieron a comer. Lo golpearon con machetes durante al menos cinco minutos. «Sus extremidades parecían un árbol de Navidad», dijo Mast, «con solo hueso, piel y otras cosas desprendiéndose». Luego lo mataron.
No es el único caso. Mast también relató el secuestro de una niña estadounidense de 6 años por parte de una pandilla local. Según el congresista, la menor pudo haber sido víctima de crímenes sexuales.
En medio del horror, Mast señaló signos lentos de mejora. Una coalición internacional de fuerzas opera en el terreno. También actúa un grupo paramilitar estadounidense dirigido por Erik Prince. Avanzan, dijo, «recuperando territorio a lo largo de Puerto Príncipe».
Pero el avance es lento. Y el costo humano, brutal.
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Esto es lo que pasa cuando el Estado colapsa. No hay burocracia que lo administre. No hay relato que lo suavice. Solo pandillas que marcan el territorio con machetes y con el miedo.
La visita de Mast importa porque rompe diez años de silencio institucional. El Congreso miró a Haití de frente. Ahora la pregunta es qué hace con lo que vio. Porque ignorarlo no es una política exterior. Es complicidad por omisión.



