ÚLTIMA HORA
Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•Trump sacrifica a Katie Zacharia tras cinco días y vuelve a exhibir caos en la Casa Blanca•Trump frena el show macabro: no habrá livestream de la ejecución de Hasan•Collins y Jackson convierten el debate en Maine en una pelea por dinero, lealtades y el control del Estado•Trump frena la opción nuclear en Irán, pero deja abierta la puerta a la MOAB•Tiroteo en escuela de Oregon deja cuatro muertos y reabre el debate sobre seguridad armada•Trump indulta a mecánicos de Alaska y vende su apuesta por el gas como triunfo económico•Talarico entra en contradicción sobre el SAVE Act y termina señalado por un ex marine en CNN•León XIV recibe diagnóstico de cáncer tras la cirugía: el Vaticano confirma adenocarcinoma pulmonar•Washington se apura a repetir su peor error regulatorio con la inteligencia artificial•La demanda climática que nadie votó ya apunta a tu factura de luz y gasolina•
Contrafuego
POLÍTICALATINOAMÉRICAMUNDOCULTURAMEDIOSOPINIÓNsábado 17 de octubre de 2026
El parte El día sin filtro, cada mañana→
Contrafuego
Los frentes
Las voces
El medio
Latinoamérica

Le cortaron las orejas y se las dieron a comer: el infierno de Haití que el Congreso de EE.UU. fue a ver con sus propios ojos

Un grupo bipartidista de legisladores visitó Puerto Príncipe por primera vez en una década. Lo que encontraron no cabe en ningún comunicado diplomático.
Imagen ilustrativa
miércoles 29 de julio de 2026

Brian Mast, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara, acaba de volver de Haití. Y no vino con eufemismos.

Mast lideró una delegación bipartidista al país caribeño. Fue el primer viaje congresional en una década. Lo que vio en Puerto Príncipe lo describe así: «Como Afganistán. Probablemente el lugar más pobre por el que he pasado en mi vida».

Las pandillas controlan la ciudad con un método sencillo. Bloquean las calles con escombros. Cavan zanjas en el asfalto. Las fuerzas militares y policiales no pueden avanzar. El palacio del primer ministro, según Mast, «hace un año habría sido una zona de guerra».

Lo que le mostraron en video es difícil de escribir. Un operador de maquinaria pesada ayudaba a la policía a despejar los bloqueos. Las pandillas secuestraron a su familia. Le ofrecieron un canje: él por los suyos. Se entregó.

Lo que vino después quedó grabado. Le cortaron las orejas. Se las dieron a comer. Lo golpearon con machetes durante al menos cinco minutos. «Sus extremidades parecían un árbol de Navidad», dijo Mast, «con solo hueso, piel y otras cosas desprendiéndose». Luego lo mataron.

No es el único caso. Mast también relató el secuestro de una niña estadounidense de 6 años por parte de una pandilla local. Según el congresista, la menor pudo haber sido víctima de crímenes sexuales.

En medio del horror, Mast señaló signos lentos de mejora. Una coalición internacional de fuerzas opera en el terreno. También actúa un grupo paramilitar estadounidense dirigido por Erik Prince. Avanzan, dijo, «recuperando territorio a lo largo de Puerto Príncipe».

Pero el avance es lento. Y el costo humano, brutal.

---

Esto es lo que pasa cuando el Estado colapsa. No hay burocracia que lo administre. No hay relato que lo suavice. Solo pandillas que marcan el territorio con machetes y con el miedo.

La visita de Mast importa porque rompe diez años de silencio institucional. El Congreso miró a Haití de frente. Ahora la pregunta es qué hace con lo que vio. Porque ignorarlo no es una política exterior. Es complicidad por omisión.

Más de Latinoamérica