El relato se cayó solo.
Los Socialistas Democráticos de América (DSA) publicaron su nueva plataforma, titulada «Workers Deserve More», que propone nada menos que desmantelar el sistema político estadounidense: abolir el Senado, eliminar la presidencia y reemplazar la Corte Suprema por un poder judicial elegido por —y subordinado a— el Congreso. Un sistema unicameral con representación proporcional, al estilo parlamentario, sería el destino final.
La propuesta no viene de un grupo marginal sin conexiones. Viene de la misma organización que está ganando primarias demócratas y empujando candidatos al interior del partido. Y cuando Fox News Digital puso el documento frente a tres de los congresistas más prominentes del ala progresista, el resultado fue un espectáculo de evasión.
El representante Ro Khanna, de California, dijo que no apoya la propuesta —y agregó que ni siquiera la había leído. La representante Ilhan Omar, de Minnesota, una de las legisladoras más a la izquierda del Congreso, se negó a comentar. El representante Pete Aguilar, también de California, se escudó en que no es miembro del DSA y por tanto no puede pronunciarse sobre sus documentos. Preguntado si le preocupaba la ola de candidatos socialistas, Aguilar respondió que «para nada» y que espera «trabajar con todos los colegas que se postulen como demócratas».
La plataforma va más allá de la arquitectura institucional. Exige la abolición completa del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el indulto a todos los inmigrantes —incluyendo quienes hayan cometido delitos—, el fin inmediato de todas las deportaciones, el derecho al voto para no ciudadanos y personas con condenas penales, y el desfinanciamiento del Departamento de Guerra. El DSA lleva desde 2018 pidiendo la eliminación del ICE.
Que tres legisladores electos no puedan —o no quieran— pronunciarse sobre un plan que propone abolir la rama de gobierno en la que sirven dice más que cualquier discurso.
Esto es lo que ocurre cuando un partido cede terreno ideológico sin dar batalla. No hay distancia real, solo silencio estratégico. El problema para los demócratas moderados es que el silencio, en política, siempre lo llena alguien. Y en este caso, lo está llenando el ala que quiere borrar el Senado del mapa.
La doble vara es perfecta: el mismo partido que acusa a Trump de amenazar la democracia no encuentra palabras para rechazar un programa que aboliría tres de sus instituciones fundacionales. Que no te lo cuenten.



