Javier Macaya defendió este jueves el erario fiscal 2027 presentado por La Moneda. En el programa Desde la Redacción, de La Tercera, el senador UDI dijo que el gobierno del Presidente José Antonio Kast llegó «a ordenar la casa» frente al déficit fiscal.
Macaya sostuvo que el repunte económico no sería inmediato. Dijo que es «probablemente al final del primer semestre del próximo año» cuando «debiéramos empezar a ver que nuestra economía se pone de pie».
El parlamentario también respaldó las prioridades del Presupuesto. Afirmó que «gobernar también es priorizar» y agregó que hoy deben estar al centro la reactivación económica, el crecimiento, la generación de empleo y la salud.
En esa línea, señaló que de cada mil pesos que gasta el Estado de Chile, 600 se destinan a salud, educación y trabajo. Según dijo, eso muestra «dónde tienen que estar las prioridades».
Macaya también se alineó con el gobierno frente a las críticas de rectores universitarios. Dijo que «llevamos años priorizando la educación de quienes marchan y nos hemos olvidado un poquito de la educación primaria».
Donde sí abrió una puerta a cambios fue en los recortes para los gobiernos regionales. Ahí habló de una «conversación pendiente» y pidió empatía para enfrentar los reclamos de las autoridades regionales.
También puso bajo revisión lo que ocurre con el programa Yo Elijo Mi PC. Lo describió como un caso «bien simbólico» y afirmó que en políticas públicas no se pueden medir los programas con los mismos KPI que una empresa privada.
Sobre el aumento del gasto público, Macaya dijo que la comparación correcta es contra la ejecución 2026. Explicó que, ejecución por ejecución, el gasto crecerá 1,5%, mientras que «papel con papel» la cifra es 2,7%.
Además, calificó como «casi un insulto» las críticas de la oposición al techo de deuda de $25.000 millones solicitado por La Moneda para el próximo año. Según él, esas objeciones vienen de quienes fueron responsables del mal manejo de las políticas públicas y llevaron al país a los límites de deuda actuales.
La discusión presupuestaria ya muestra una tensión clara. Por un lado, el gobierno intenta sostener su hoja de ruta fiscal. Por otro, aparecen reclamos por recortes, prioridades y deuda. Que no te lo cuenten: cuando el Estado reparte menos margen, la pelea siempre termina en quién carga con el ajuste.
Y ahí está la doble vara de siempre. La burocracia exige resultados, pero luego mide sus programas con reglas que no tolera para sí misma. Si el Presupuesto de verdad busca ordenar la casa, deberá demostrar que cada peso del contribuyente va a empleo, seguridad fiscal y servicios básicos. El resto es relato.


