No fue un desliz. Fue una estrategia.
Macklemore —cuyo nombre real es Benjamin Hammond Haggerty— admitió sin rodeos que aceptó abrir la gira de Ed Sheeran precisamente para tener acceso a estadios llenos. «Una gran parte de la razón por la que quise hacer esta gira fue para poder pararme en estadios como este y decir dos palabras: Free Palestine», declaró el viernes por la noche ante una multitud de más de 80,000 personas en Nueva Jersey.
Al día siguiente, lejos de retroceder ante la avalancha de críticas, publicó en Instagram un discurso en el que equiparó la crítica a Israel con la defensa de «la igualdad de todos los seres humanos». En el escenario había ido más lejos: «Free Palestine, Free Lebanon, Free Cuba, Free Congo, Free Sudan... y liberen a todos los que en América viven con miedo de esa organización terrorista, ICE», dijo, con un keffiyeh sobre los hombros y mientras en las pantallas del estadio se proyectaban imágenes de Gaza y de las acampadas universitarias pro-palestinas.
También interpretó su canción de protesta de 2024, «Hind's Hall».
El Consejo Israelí-Americano lanzó una petición para exigir su salida del resto de la gira «Loop Tour» de Sheeran. «Esto era un concierto de Ed Sheeran, no un mitin político, no una protesta, no un evento activista», señala la petición, que añade que «la libertad de expresión no significa libertad de consecuencias».
Macklemore tiene un historial documentado de activismo pro-palestino desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. En noviembre de ese año participó en un mitin en Washington D.C. donde calificó la campaña militar israelí en Gaza de «genocidio».
Sheeran no ha hecho ningún comentario sobre la controversia.
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Aquí está el principio en juego: nadie le niega a Macklemore el derecho a opinar. Lo que resulta revelador es el método. Usar el escenario ajeno —y la audiencia ajena— como plataforma política sin previo aviso es exactamente la táctica del activismo que no confía en sus propias ideas para llenar un recinto. Si el mensaje fuera tan popular, vendería sus propias entradas.
La doble vara es perfecta: el mismo rapero que invoca la «libertad de todos los pueblos» llama «organización terrorista» a una agencia federal de cumplimiento migratorio, mientras evita con cuidado aplicar ese mismo estándar a Hamás. Que no te lo cuenten.



