Una niña de 5 años murió en Queens después de que su madre, Francis Cabello, confesara a la policía: «I killed my daughter», según los fiscales.
La menor, Fabiana Cabello, fue hallada en la casa familiar de South Richmond Hill poco antes de las 7 p.m. del miércoles. Los primeros respondientes encontraron a la niña inconsciente y comenzaron maniobras de RCP de inmediato.
Pero la gravedad era extrema. La fiscal asistente Lindsey Ruzza dijo que la policía no esperó una ambulancia y trasladó a la niña en un patrullero al Jamaica Hospital, donde fue declarada muerta.
Cabello, de 32 años, fue procesada en la corte criminal de Queens por asesinato en segundo grado y quedó detenida sin fianza. Según Ruzza, hizo varias declaraciones a la policía «en referencia no solo a matar a la niña sino a haber querido matarla».
La autopsia realizada por el Dr. Lin, de la Oficina del Médico Forense Jefe, reveló raspones en el rostro, petequias en los ojos, el corazón y los pulmones, un cerebro inflamado, moretones en las extremidades y hemorragia intramuscular en el omóplato y la parte baja de la espalda. Los fiscales y documentos judiciales señalaron que esos hallazgos son consistentes con asfixia.
Franklin Cabello, el abuelo de la víctima, habló fuera de la corte en español y dijo que la familia se siente «mental y físicamente destruida». También sostuvo que su hija «no estaba en control» y que actuó «bajo algún tipo de influencia».
Vecinos dijeron haber escuchado muchos gritos la noche del miércoles. Una vecina, Erika Santiago, dijo que la escena la dejó «absolutamente devastada» porque el hecho ocurrió justo frente a su casa y cerca del hospital donde trabaja.
Aquí no hay misterio ideológico. Hay una niña muerta, una madre acusada y una familia rota. El Estado llegó tarde para salvarla, pero rápido para catalogar el caso y encerrar a la acusada sin fianza.
Y el dato central pesa más que cualquier consuelo burocrático: cuando una casa se convierte en escena de horror, el precio lo paga un menor indefenso. Que no te lo cuenten. El relato se cayó solo.



